Bañarse en el Manzanares (I)

 Baños en el Manzanares en el paraje de Molino Quemado. Museo de Historia de Madrid (detalle)

Los madrileños siempre tuvieron mucha afición por bañarse en el Manzanares, un humilde río objeto de innumerables burlas durante siglos. Todos los grandes escritores del Siglo de Oro dejaron algún escrito mofándose de él.
Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
[...]
tú que gozas, tú que ves,
en verano y en estío,
las viejas en cueros muertos,
las mozas en cueros vivos
Descubre Manzanares secretos de los que en él se bañan. Francisco de Quevedo. 1648

Luis Vélez de Guevara además hace referencia a la costumbre en aquella época de bañarse entre la puesta de sol y las once de la noche.
Se llama río, porque se ríe de los que van a bañarse en él, no teniendo agua; que solamente tiene regada la arena, y pasa el verano de noche...
El diablo Cojuelo. Luis Vélez de Guevara. 1641

Hombres y mujeres se bañaban juntos y normalmente desnudos. En 1626 visitó Madrid el cardenal Francesco Barberini enviado por el papa Urbano VIII y quedó escandalizado por los baños en la víspera del día de San Juan.
gran parte de la ciudad y sobre todo las mujeres, va a aquel río Manzanares, al puente Segoviano, y allí gentes del populacho, tanto hombres como mujeres, se lavan entremezclados con poco recato para el servicio del alma [...] Acostumbran la mayoría de las mujeres a acudir aquí esta noche y al amanecer, desgreñadas, adornando las carrozas y los caballos con vegetación y flores, que en definitiva parece una arcadia, el Siglo de Oro respecto de la libertad y de la poca vergüenza. Entre estas se ve también a gentiles damas que con el pretexto de creer que el fresco de aquella noche hará bellas sus cabelleras y se las mantendrá, descienden de sus carrozas y con el acompañamiento adecuado, despeinadas, caminan paseando y pavoneándose.
El Diario del Viaje a España del Cardenal Francesco Barberini escrito por Cassiano dal Pozzo. 1626

Vista del Manzanares en la fiesta de San Juan. Anónimo del siglo XVII de la Escuela Madrileña.

Ya en el siglo XVIII, varios anuncios por pérdidas o hurtos citan los baños frente a San Antonio de la Florida.
El día 30 del próximo mes passado á las 11 del día, se desapareció de ios Baños que están frente de San Antonio de la Florida, una Borrica rucia, con las puntas de las orejas abiertas, lleva una albarda sobre badana musca, pretal, y estrivos de hierro, al parecer de Correo, y con dos tumores en el vientre azia donde cae la espuela : para la restitución se acudirá á la Lonja que llaman del Duque de Alba, en donde darán el hallazgo.
Diario noticioso, curioso, erudito y comercial público y económico, 08/08/1761
 
En la noche del día 10 al 11 del corriente, en los baños de la Florida, han faltado una chupa, calzones, camisa y botines del uniforme del Regimiento de Reales Guardias Walonas; se suplica al que lo haya hallado se sirva entregarlo en el Quartel de dicho Regimiento al Sargento de la Guardia.
Diario de Madrid, 14/08/1792

En 1786 la publicación satírica El Apologista Universal contesta a una censura sobre los baños en el Manzanares y los paseos en el Prado. Lo curioso de esta noticia es la retahíla de personajes que recita.
Presentad, pues, al supremo Tribunal del Juzgado casero un pedimento en que digáis que en virtud del Anatema de su Censura o Costalito de abejas han determinado no ir a los Baños de Manzanares, ni presentarse en el paseo nocturno del Prado, a lo menos en los nueve meses próximos, las Semi-Damas, las Viejas verdes o mozas locas de baja esfera, las fogosas Señoritas, las gorronas, las mozuelas, las cernícalas, las porconzuelas, los babosos, los animalitos, los monstruos de picaresca fortuna que se ponen de rifa, las aves de rapiña, las mujercillas de obscuras costumbres, y las comerciantas sin fondo etc.
El Apologista Universal, número III, 1786.

Probablemente las costumbres que censura el autodenominado "tribunal del juzgado casero" provienen de posibles inmoralidades tanto en los baños como en el camino hacia ellos.
LAVANDERAS. Las que concurren al rio de Manzanares, sus ayudantes y criados se abstengan de proferir juramentos, palabras obscenas é indecentes, y de injuriar de obra ó palabra á las personas que pasan por las márgenes del rio ó por los lavaderos, ni salgan de estos ni sus bancas á gritar y causar rumores ni quimeras, pena á los contraventores de que se les destinará por quince días á las obras públicas, y si fueren mugeres por igual tiempo á la reclusión de San Fernando.
Bando de 29 de Abril de 1790 en Continuación y Suplemento del Prontuario de Don Severo Aguirre. Madrid. 1805

En el siglo XVIII, el de la Ilustración, las ciencias adelantan que es una barbaridad, una brutalidad, una bestialidad ...
INVENCIONES Y ADELANTAMIENTOS EN LAS CIENCIAS Y ARTES
Mr. Estevenard, Maestro de Matemáticas en León [Lyon], ha inventado una especie de Scaphandro cuyo uso es principalmente en los baños, aunque en un caso desesperado también dice que puede servir en el mar. Con él, el que toma los baños puede estar de pie en el rio, y entrar tan adentro como quisiere, se entiende sin riesgo de ahogarse, pasearse y andar muchas leguas rio abajo, tocar un instrumento, disparar una escopeta, &c. todas cosas indispensables en un baño, como ve el Lector. Para los de Madrid esta invención es absolutamente útil, porque tan seguros están de no ahogarse sin ella, como con ella; aún si sirviera para defenderse de las ballenas, ú de las cotillas...
Correo literario de la Europa, 23/11/1786
Antonio Joli. Puente de Segovia. 1753. Colección particular

En 1797 se anuncia la apertura de nuevos baños.
En el Arroyo de Canta-Ranas, del Soto de Migas Calientes frente á la huerta de la Sra. Duquesa de Alba, se han abierto diferentes baños de aguas muy limpias y claras, para las personas que quieran servirse de ellos.
Diario de Madrid, 15/07/1797

El arroyo de Cantarranas, ahora soterrado, desembocaba en la ribera izquierda del Manzanares en algún punto al norte del actual hipódromo. El Soto de Migas Calientes, grosso modo, era una zona que abarcaba desde San Antonio de la Florida hasta Puerta de Hierro y estaba atravesada por el camino a El Pardo.

A comienzos del siglo XIX van apareciendo en la prensa otros baños, los de antes de Carballo, y al presente de su viuda, los de puerta de yerro y este de Jacinta Conde. Me pregunto si apareció lo que perdieron los señores Luengas.
En la tarde del 19 del corriente se extravió una cruz de oro guarnecida de diamantes, con su cadenita también de oro para el cuello de señora, en los baños de Jacinta Conde, frente á San Antonio de la Florida : la persona que la haya encontrado la entregará en casa de los Señores Luengas, hermanos, portal del Peso Real, donde darán más señas y el hallazgo.
Diario de Madrid, 30/08/1802

En estos años parece que los baños de Carballo son los más acreditados y los que más se anuncian.
En los acreditados baños de Carballo [...] que son los primeros del rio Manzanares, frente al palacio de la Moncloa, se halla construido un baño grande en que se puede nadar, pues tiene 19 pies en quadro, y de agua por lo mas profundo la altura de un hombre regular, con una corriente y cascada de agua hermosa.
Diario de Madrid, 29/07/1815

Los anuncios de estos baños frente al Palacio de la Moncloa se repiten varios años hasta que en 1830 se anuncia que se ponen en el vado llamado de los Harineros y en 1833 en el sitio de la huerta de la venta del Cerero, mas arriba del vado de Harineros. Estos cambios de ubicación podrían deberse a la cambiante disposición de las pozas y lenguas de arena que formaba el Manzanares durante el invierno. También podría ser por la pugna con otros competidores por ser "de primeras aguas", es decir estar aguas arriba respecto a otros para no recibir las aguas ensuciadas por los baños de la competencia.

Casimir Monier era un inquieto empresario francés que tenía varios negocios en la calle Montera y en la de Caballero de Gracia, una librería y gabinete de lectura, baños al vapor y casa de baños templados, incluso ofrecía baños portátiles a domicilio. En 1835 publicó un prospecto buscando inversores para un nuevo negocio:
Habiendo pues determinado formar un nuevo establecimiento que en nada se pareciese a los conocidos hasta ahora en Madrid, hizo algunos diseños, levantó planos y los presentó al Ayuntamiento de esta capital, el que no solamente los aprobó sino que para llevar á cabo su egecución tuvo a bien concederle en propiedad el terreno que solicitaba en el Soto de Migascalientes. Esta concesión ha merecido la augusta aprobación de S. M. la Reina Gobernadora, que se ha dignado poner el establecimiento bajo su protección, y permitir al mismo tiempo que lleve el nombre de PORTICI nombre muy grato á S. M. por recordarle el sitio más ameno de Nápoles [...] Sin contar con los medios de recreo, egercicio é instrucción que ofrecerá el PORTICI á los concurrentes, hallarán también en él baños naturales, templados y minerales de las aguas conocidas hasta la fecha de chorro y lluvia; de modo que las personas que tenían que ir a tomar aguas minerales á largas distancias de la corte, hallarán en el PORTICI la salud que con mil incomodidades iban á buscar lejos de su casa y ahorrarán los crecidos gastos del viage.
Habrá en el Portici una escuela de natación con sus correspondientes maestros y efectos necesarios para la decencia y comodidad de los concurrentes, formada según el plan de la que existe en París, cuyos principios y reglamento interior servirán de norma para la que se quiere establecer.
Habrá igualmente unos barquitos de nueva invención á fin de pasearse en el Manzanares parte del año; un establo con vacas y burras de leche, fonda, café, y villar. Los aficionados a la lectura tendrán á su disposición una biblioteca de libros escogidos nacionales y estrangeros; y tan luego como haya cierto número de accionistas se establecerá para mayor comodidad en coche diligencia, á precios muy equitativos esclusivamenle destinado al servicio de los señores fomentadores de esta empresa española.
Revista Española, 06/04/1835

PORTICI EN EL SOTO DE MIGAS CALIENTES
Todos los días siguen saliendo las diligencias del gabinete de lectura Monier, Calle de la Montera, a las 7, 8 y 10 de la mañana [...] y volver a las 7, 8 y 9 de la noche, parando en la Puerta del Sol. En la fonda del Portici, al cargo de los dueños de la del Comercio, Calle de Alcalá, se hallarán almuerzos y comidas á todas horas. Hoy Jueves á las 5 de la tarde habrá una orquesta para bailar si el tiempo lo permite. El asiento de la diligencia es á 4 reales y la entrada al establecimiento á 2.
Eco del Comercio, 28/05/1835

Proyecto de Portici en el Soto de Migas Calientes

En posteriores anuncios se ofrecerá además una variada función, intermediada de juegos de física, baile y fuegos artificiales. Al año siguiente se ofrecerán nuevas atracciones ¿Se han olvidado de los baños?
Hoy domingo, si el tiempo lo permite, habrá función en dicho establecimiento, la que dará principio á las cinco y media de la tarde con una sinfonía que tocará la orquesta. En seguida se probará la destreza del Beticano en el Pedrero en un pecheo por un espacio regular; concluida esta lucha, y en tanto se presenta la segunda, tocará un himno la orquesta en loor del que haya manifestado más maestría.
Luchará el Lusitano á muerte con Sancho con puñalitos de acero para que de este modo los aficionados que gusten puedan hacer apuestas en favor del que mas les agrado, advirtiendo que con este objeto se ha formado un reglamento para poder decidir y evitar contestaciones.
Finalizada esta segunda lucha celebrará una tocata a la victoria que haya obtenido el mas bravo. En seguida pasará la orquesta al salón campestre, donde se dará principio al baile hasta el anochecer, que se continuará en el de la casa.
Diario de Madrid, 12/06/1836

Por un anuncio posterior nos enteramos de que esas misteriosas luchas son peleas de gallos, y al final de otro anuncio aparece esta Nota. Los baños llamados de Carballo se hallan este verano en el Portici. El gran proyecto del Portici era demasiado ambicioso y fracasó. En marzo de 1837 se anuncia que se alquila la fonda del Pórtici con todos sus muebles y enseres. Al que le acomode puede dirigirse al gabinete librería de Monier, calle de la Montera. Al menos alguien se hace cargo de la fonda porque se anuncia que vuelve a abrir provista de fiambres de varias clases, vino, licores, cerveza y demás, y se admiten encargos de comidas avisando un día de anticipación; también los baños de Carballo vuelven a establecerse en Portici. En los años siguientes Carballo aparecerá ya como el director de los baños de Portici.

En agosto de 1839 Monier se ve obligado á avisar, con el fin de evitar las equivocaciones, que hace más de un año no le pertenece la librería estrangera de la calle de la Montera, ni los baños de la calle del Caballero de Gracia, ni el Portici. Después parece que hubo una serie de pleitos por incumplimiento de las condiciones con las que se había otorgado la concesión del terreno.
En 1867 parecen haber finalizado los pleitos con Monier, ya que se procede a la inscripción de dominio y posesión de la finca «Viveros de la Villa» (que ya han cambiado su denominación como podemos observar), que perteneció a los propios de Madrid.
Los Viveros Municipales y el antiguo Soto de Migas Calientes. Carmen Añón Feliú. Revista Villa de Madrid. Núms. 97-98. 1988

En 1839 el ayuntamiento considera que siendo los baños que durante los meses del calor se establecen en el rio Manzanares un objeto de utilidad pública, no puede menos de estenderse á ellos la vijilancia de la autoridad local; y para que en éstos haya el buen orden, decoro y comodidad que corresponde á un pueblo culto, se observarán con la mayor exactitud las reglas siguientes ...  Se establecen quince reglas entre las que destacan que no se permitirá bañarse juntas personas de distinto sexo aunque manifiesten ser matrimonio -- los niños ó niñas de menos de doce años no podrán bañarse solos, sino que precisamente ha de haber á la vista una persona interesada que cuide de ellos y pueda prevenir una desgracia -- de la techumbre de cada baño penderán cordones ó cuerdas que lleguen al agua, de bastante fuerza para que las personas puedan asirse á ellas. A partir de este año el bando, con algunos retoques y añadidos, se publicará todos los años en el mes de junio.

En aquellos años la mayor preocupación del ayuntamiento es mantener la separación por sexos.
Los atrevidos imberbes que, según hemos dicho ya en nuestro periódico, dieron en la gracia de disfrazarse con el trage del otro sexo, y cuya humorada le costó á alguno de ellos, como sabes nuestros lectores, una paliza decente, se disponen ahora a hacer una de las suyas, dirigiéndose á los baños del Manzanares con el obgeto de contravenir al justo bando del gefe político, referente á la prohibición de que se mogen juntos macho y hembra. Recomendamos, pues, la mayor vigilancia á los bañeros para impedir qué se perpetre esta calaverada de marca mayor, que podría dar margen á graves quid pro quos y conflictos, y para que antes de permitir á las faldas la entrada en los baños, estudien bien sus facciones y movimientos, y observen sobre todo sí la cabellera es postiza.
La España, 06/07/1848

Al acercarse la mitad del siglo, la publicación burguesa Museo de las Familias considera, de forma irónica supongo, los baños como un lugar casi idílico en verano, sobre todo para los hombres.
Una agradable y pintoresca vista presenta en esta alegre estación, el rio Manzanares en una estension de dos leguas, si bien mucho mas animada en la parte mas próxima á la capital. El centro del rio á lo largo es una prolongada calle de barracas de palos y esteras, en donde se hallan profundos y someros baños de corrientes aguas, á gusto de los que los buscan, diferenciándose unos de otros, por multitud de banderas flotantes sobre las grandes barracas ó salas de descanso. El alegre guitarrillo, el sonoro pandero, y las bulliciosas castañuelas, animan por lo general el ya animado cuadro, y los que van a bañarse al Manzanares gozan al propio tiempo que de los placeres que proporciona la ansiada frescura, los que son naturales a la alegría madrileña y jovialidad española, que pocas veces vuelven á sus hogares sin que les haya divertido alguna aguda canción, y recreado la vista el airoso cuerpo y graciosa cara de alguna hermosa, que salpicando sal y garbo al son de los festivos instrumentos, haya detenido los pasos de los que vuelven de los baños por la frondosa alameda de la Virgen del Puerto, para admirar la abundancia de gracias con que enriquece la pródiga naturaleza á las hermosas españolas.
Museo de las Familias, 25/08/1846

Manuel Rodríguez de Guzmán. Lavanderas en el río Manzanares en Madrid. 1859. Museo del Prado

Los baños están de moda en 1850. La prensa dice que la concurrencia que estos días acude á los baños del Manzanares es inmensa, y la animación y movimiento mayores que en ningún otro paraje de Madrid. Hasta se cruzan apuestas:
Ayer en el café de la joven Esmeralda no se hablaba de otra cosa que de una apuesta singular que hubo el jueves entre dos famosos nadadores, el uno de ellos recién llegado de Cádiz. Parece que este, llamado Tolete, apostó con otro en el café de Levante veinte onzas de oro á quién resistía mas tiempo debajo del agua. Depositada la apuesta, partieron á uno de los baños del Manzanares en donde sentaron sus reales en compañía de varios amigos y testigos. Desnudos ya, se notó que Tolete envolvía en un cuero una tortilla con jamón, pan, queso y un bote de vino colgándotelo á manera do mochila. Preguntóle su contrincante el fin que se proponía con aquellas provisiones. No lo estrañe V. contestó Tolete, porque siempre que voy al fondo me gusta llevar que comer por el largo tiempo que estoy en él; pero le advierto a V. desde ahora que si no lleva V. algo, se quedará mirando, porque yo no convido. Al ver esta resolución, su contrario se intimidó de tal modo que empezó á vestirse dándose por vencido. Lo mas particular es que el tal Tolete en su vida se ha bañado.
El Observador, 23/07/1850

Además de los baños grandes, los más caros, con los años los dueños de los lavaderos de ropa habían ido habilitando con lonas, tablas viejas y esteras sucias unos baños chicos muy deficientes y que son objeto de continuos ataques en la prensa.
Porque baños que no corren 
Y entré esteras y entre palos
Ni ondas hacen ni se mueven
Y siempre se están parados,
De lodo y otras frioleras
Mas que baños son estancos.
[...]
Y el agua (y así en llamarla
Bastante favor te hago)
Que por boca ó por narices
Bien contra mi gusto trago,
Si á jalapa no me sabe,
Porque nunca la he probado,
Brebaje se me figura
Compuesto por los diablos; 
[...]
Mal hayan del Manzanares
Mil y mil veces los baños.
Que mas que de baños de agua...
Perdona, lector, lo callo.
El Enano, 27/07/1852

Pocas personas habrá en Madrid que dejen de conocer á un capitalista de los mas sanos, cuyo sombrero descomunal puede cobijar á la sombra de sus alas mas gente que la campana de Toledo. Este avaro atesorador que tiene mas medallas de D. Félix Utroques que tramposos hay en la Granja y el Escorial, ha tomado la económica de dirigirse á los baños baratos del Manzanares con el triple objeto de ahorrarse la diferencia del precio entre estos y los de la corte, con el de refrescar sus acartonadas carnes, y con el de ver si pesca por último á alguno que otro calavera, á quien en mal hora prestó unos cuantos maravedises. En la tarde de ayer consiguió afortunadamente las tres cosas: habiéndose presentado en uno de los baños mayores que hay en el rio, tropezó en él con uno de sus deudores, á quien reconoció al vuelo á pesar de que se hallaba como lo parió su madre, y le apostrofó en tan descorteses términos, que montando en cólera el bueno del calavera cogió por el cuello á su acreedor y se lanzó con él al agua. Al ver nadando en la superficie, como lo estuvo en otro tiempo el arca de Noé, el mayúsculo sombrero del capitalista, muchos de los circunstantes tomaron el rábano por las hojas, y gritaban como demonios: la campana de los buzos; la campana de los buzos!
Pero ¡ay! no era así, puesto que el que cayó debajo de ella, salió hecho una sopa.
La España, 11/08/1848

La decadencia de los baños grandes en el Manzanares la iniciará el ferrocarril que facilitará el veraneo de la clase más adinerada en las playas del norte o en los balnearios de moda. Además el abaratamiento progresivo de las tarifas hará populares los trenes botijo que permitirán a otros grupos de población como los funcionarios y gente del comercio pasar unos días en el pueblo. A partir de 1858, con la inauguración del Canal de Isabel II, la situación de los baños en Madrid cambia de forma radical. Al no haber ya necesidad de aguadores, en el centro de Madrid se van abriendo grandes casas de baño en las que se puede disfrutar de agua limpia del Lozoya; los madrileños incluso contaban ya con nada menos que El Niágara.

EL NIAGARA. PASEO DE SAN VICENTE, NUM. 12
Grandioso Establecimiento balneario, donde el público encontrará una pila de natación de 23 metros de larga por 8 de ancha, y uno y medio de profundidad, con agua de Lozoya, corriente continua, 23 grados de temperatura, por estar soleada. Precios 2 y 3 reales persona. Otra pila de menos dimensiones, para señoras, con iguales condiciones que la anterior, á 2 y 3 reales persona.
Diez y seis pilas particulares de 3 metros cuadrados y uno de profundidad, donde las familias pueden bañarse con completa independencia unas de otras, á 2 reales persona.
Once pilas para baños calientes, con espaciosas y ventiladas habitaciones, a 4 reales cada baño por abono de nueve.
Otras 12 pilas de mármol de grandes dimensiones y forma no conocida en Madrid, decoradas con gran lujo, con timbres eléctricos, tocador con pomada, aceite, colonia, polvos, cepillos de cabeza y ropa y peines, á 6 reales por abono de nueve.
Magnífico jardín y restaurant a cargo de un fondista extranjero.
Baños medicinales de todas clases, á cargo de un profesor facultativo y otro farmacéutico.
El Demócrata, 21/07/1880

Los que han perdido mucho con estas innovaciones son los pobres baños del Manzanares, que eran, antes de que los trenes de recreo acercasen las playas de San Sebastián, Bilbao y Santander, el gran recurso de los madrileños. Los concejales tenían sus baños privilegiados dentro del Vivero; seguían luego !os de los Cipreses, las primeras aguas para el público; continuaban luego los de los Jerónimos, y hasta el puente de Toledo marchaba el pobre Manzanares mojando los cuerpos flacos de las madrileñas y proporcionando las delicias de la natación á los madrileños. Cipreses, Jerónimos, San Antonio, Florida: todavía se conservan recuerdos de su antiguo apogeo; pero están llamados á desaparecer muy pronto.
El Día, 27/07/1890

Baldomer Gili Roig. Lavadero público c. 1915, Museu d Art Jaume Morera

En 1897 un periódico nos da una visión muy negativa ¿o realista? de los baños en el río Manzanares.
Cada baño pertenece á un lavadero, llevando su nomenclatura. Anúnciase en la puerta con negras manos indicadoras ó con alegres banderolas nacionales, Y aunque todo aquello resulta como propio de un país de la miseria, no hay baño, ni lavadero, ni ventorrillo que no ostente un pomposo rótulo. Encontráis los baños del «Sol», de «Oriente», del «Arco Iris», del «Andaluz», del «Maragato», del «Siglo», de «San Antonio de la Florida», de «Los Jerónimos», del «Torero». Nombres, á cual más retumbantes, reveladores de los gustos ó de la natalidad del propietario, ó acaso de añejas tradiciones.
Desciéndese á los baños por la misma escalerilla que guía á los lavaderos [...] Gallinas y cerdos, cacareando ó gruñendo, escarban ú hozan en la tierra húmeda. Manadas de chiquillos, medio desnudos, se revuelcan jugando aquí y allá. Y á la entrada de los ventorros, sentados á la redonda y mugrienta mesa, característica de taberna, vagabundos y mozos de cuerda, mendigos y carreteros, comen silenciosamente alguna flaca pitanza [...] Si ese es el marco ¿cómo ha de ser el cuadro? [...] Allí están los baños, formados de tablas repintadas, cubiertos de esteras viejas [...] Cuelga á la entrada una cortina cualquiera, de yute deshilachado, de percal descolorido, de alfombra agujereada [...] Si son feos por fuera, son lúgubres por dentro. Los baños generales no disponen de otros adornos que unos bancos y unas perchas, que corren por los cuatro costados. Písase pelado el suelo, sin esterilla, clavándose la arena en las plantas. Estos estanques valen veinticinco céntimos. Y si pasáis á los baños reservados, que cuestan cantidad doble, no halláis tampoco mayores ventajas. La ropa de baño, sábana y calzoncillos, se estima en otros veinticinco céntimos [...] Los propios dueños de los baños reconocen estas desventajas. Ellos levantarían baños hermosos, elegantes, bien acondicionados. Colocarían utensilios para la toilette. Establecerían un botiquín para accidentes repentinos, tan frecuentes en todo balneario; organizarían un pequeño restaurant para tomar un refrigerio. Pero, sabido es que, en verano, las personas ricas se marchan á bañarse en otra parte. Queda, pues, el pobre Manzanares como recurso de sus iguales, los pobres.
Nuevo Mundo, 15/09/1897

1 comentario:

  1. Interesantísimo este trozo de historia relativo al auge y decadencia de los baños en el Manzanares. Desconocido casi en su totalidad para mi... ¡Qué maravilla el fragmento del cardenal narrando los baños disolutos en el Manzanares! Y cuando he empezado a leer lo de los hurtos y lo robado era ¡un borrico! ¡y una chupa!

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