La cerveza en Madrid antes de Mahou

Pieter Claesz. Bodegón con cerveza, arenque y pan. 1636. Museo Boijmans Van Beuningen

Cuando Carlos I se retiró al Monasterio de Yuste llevó consigo su propio maestro cervecero flamenco, Henrique van der Trehen, para que fabricase allí su bebida favorita. El médico del rey, Luis Lobera, en un tratado que escribió se refiere a las propiedades, clases, provechos y daños de esta bebida.
La cerveza es agua cocida con trigo, cebada, avena y lúpulo [...] La que se usa es la que no lleva mucho lúpulo; ha de ser bien cocida en agua buena; clara y no turbia; purificada de heces y no acetosa. Es fresca y fría y produce gruesos humores, comparada con el vino [...] cualquiera que hubiera de beber cerveza ha de ser de la buena, y al principio de la comida o cena, y mire que tenga las condiciones susodichas, porque haga buenos efectos, y porque en España hay muy buenos vinos, y muy buenas aguas, y hay poca necesidad de cerveza, y no está en costumbre.
Luis Lobera de Ávila. Vergel de sanidad que por otro nombre se llamaba Banquete de nobles caballeros. 1542

La cerveza que se producía estaba destinada a la casa real y a la pequeña colonia extranjera, embajadores y algunos comerciantes, que la solicitaban. A mediados del siglo XVII la elaboración y venta de cerveza en Madrid pasó a estar regulado por el procedimiento de estanco, una fórmula basada, mediante privilegio Real, en la concesión en exclusiva de la fabricación, el comercio y la distribución de un determinado producto. La Real Fábrica de Cerveza estaba situada al final de la calle Barquillo según vemos por el siguiente anuncio. 
Se vende un Cavallo, de edad de quatro años y medio á cinco, su color negro, su altura de 7 palmos, poco mas, ó menos : para tratar de ajuste se acudirá á la calle de Santo Thomé, casa de Don Matías Blut, á espaldas de la Fábrica de la Cerveza. Diario Noticioso Universal, 18/07/1760

A finales del siglo XVIII, ante la falta de competencia, la fábrica madrileña no se había ocupado en modernizar las técnicas de fabricación ni en incorporar los avances sobre fermentaciones. Sin embargo en Santander, un puerto autorizado a comerciar con las Indias, existía una pujante industria cervecera dedicada casi en su totalidad a la exportación, sobre todo a México. Su principal ventaja residía en la calidad de su cerveza, elaborada bajo la dirección de maestros cerveceros ingleses, que contrastaba con la deficiente calidad de la producida en Madrid.
Por el mérito que ha contraído D. Antonio del Campo, vecino y del comercio de Santander, en el establecimiento que hizo en aquella Ciudad de una fábrica de cerveza de la mejor calidad, con las gracias que para ello obtuvo de la piedad del Rey, y en atención al esmero y dispendios con que ha logrado perfeccionarla, como lo acredita el aprecio con que la buscan y consumen los que usan dicha bebida en estos Reynos y los de América, á donde se conducen grandes porciones de ella; se ha servido S. M. conceder á su citada fábrica el titulo de Real, y permitirle que ponga sobre las puertas de ellas y sus almacenes el escudo de las armas Reales, como lo ha propuesto la Junta general de Comercio y Moneda, dando á Campo esta señal pública de la soberana protección, á que se ha hecho acreedor por su arreglada conducta, y por el zelo con que ha dedicado sus fondos, conocimientos y diligencias al expresado útil establecimiento. Mercurio de España, 12/1790

Este negocio con las Indias era rentable pero inseguro debido a las frecuentes guerras con Inglaterra o Francia que interrumpían este comercio. Por ello a finales del XVIII los cerveceros de Santander pusieron sus ojos en Madrid y solicitaron la eliminación del estanco.
Calidad de la cervéza de Madrid. Su cervéza se vende en el estado mejor de fermentación, como lo prueba, que quando se destapa alguna botella hace un ruidoso estrépito, y una espuma que manifiesta á qualquier inteligente el grado de fermentación en que está. Toda bebida es perjudicialísima en este estado, y con todo la tragan los incautos, y los que no han probado otra que la de Madrid. Como estos están acostumbrados al ruido de la botella, y á la espuma, juzgan su bondad por estas circunstancias, sin conocer el daño que les puede resultar de ello.
Si no se bebe en el estado de fermentación, es tan insípida esta cervéza, que no hay término, ni voz con que explicarlo. No hay duda que si el Cervezéro de Madrid estuviese seguro, de que su cervéza era buena, no se opondría á que se vendiese otra, porque sería imposible que se consumiese, á causa de que no puede fabricarse cervéza buena al precio bajo que tiene la de Madrid, como lo manifiesta el precio de siete reales, que tiene la botella de primera suerte de Santander. Eugenio Larruga, Memorias Políticas y Económicas. 1789

Finalmente, en 1791 el tribunal de Madrid estimó oportuna la cancelación del estanco de cerveza.
He mandado que desde luego se permita la entrada en Madrid de la cerveza de otras fábricas y convengo en que se pase al Consejo de Hacienda todo el expediente para que me consulte si respecto al tiempo que se concedió y se ha disfrutado el privilegio y a las enormísimas utilidades que ha dejado a los tenedores de él, se está en el caso de que por mi Real Hacienda se reintegre el valor considerado. AHN, Consejos, L. 11548, exp. 17. Esta Real Resolución se comunicó el 8 de abril de 1791.
Tan solo un par de meses después de la eliminación del estanco de la cerveza, la de Santander ya estaba disponible en Madrid.
En la Botillería de las Quatro Calles, en la Fonda de enfrente á San Sebastián, y en la calle de Francos numero 23 en el sótano, se halla de venta la cerveza de Santander de primera y segunda suerte, una y otra de superior calidad hecha por fabricante Inglés. Diario de Madrid, 30/06/1791

Pocos años después empiezan a instalarse fábricas de cerveza en Madrid y se anuncian los puntos de venta. En 1802 ya había cuatro fábricas.
Por Navidad se anunció al público por esté Periódico, haberse establecido en esta Corte y calle de S. Vicente alta, una nueva fábrica de cerbeza ai estilo inglés que había competente número de botellas llenas para empezar su venta; que se haría esta en la fabrica por mayor, y en el café imperial calle de la Abada por menor; que para ello había las licencias necesarias, y que se exigiría en la fábrica 4 rs. por cada botella de primera suerte por el licor solamente, y 3 por la segunda, y deseando proporcionar mas comodidad á los aficionados á esta bebida, se les hace saber haberse establecido otro parage ó casa de venta por menor en la calle de Alcalá, junto al Prado y puerta inmediata al jardín de la Duquesa dé Alba, en cuyo puesto, el del café y fábrica se venderá por ahora á dichos 3 y 4 rs., por menor, y por docenas en la fábrica se rebaxará un quartillo de real en cada botella. En dichas casas se compran botellas inglesas vacías. Diario de Madrid, 22/04/1799

Fábricas de Cerbeza existentes en esta Plaza y su distrito. Hay quatro en la Plaza, que corresponden respectivamente al Conde de Campo-Giro, á D. Joseph de Zuloaga, á D. Francisco Xavier Martínez, y á D. Pedro González, en las quales se fabrica cerbeza de excelente calidad. Almanak mercantil o Guía de comerciantes. 1802

El dinamismo que muestra la industria cervecera local sin duda afectó a la antigua fábrica de la calle Barquillo porque, según un anuncio, parece que ya no existía en 1815.
[...] la persona que los haya perdido acudirá á la calle Real del Barquillo, casa que fue fábrica de cerveza, n. 4. Diario de Madrid 19/05/1815

En 1816 aparece la que será la fábrica de cerveza más importante de Madrid durante el siglo XIX; además esta fábrica de cerveza de Santa Bárbara será la de vida más larga ya que llegará hasta el siglo XX.
Los señores Gerónimo Kastler y compañía avisan al público de esta heroica villa que tienen establecido una fábrica de cerveza en la calle de Hortaleza, cerca de santa Bárbara, en la que se fabrica al estilo de Alemania y de Inglaterra, y se vende por mayor. También se admiten comisiones para enviar remesas fuera de Madrid. Diario de Madrid 25/08/1816

La política comercial de la cerveza de Santa Bárbara fue la de distribuirla en muchos puntos de Madrid, lo que la convirtió en la más conocida y la de mayor consumo de la ciudad. Además creó sus propios puntos de venta alejados de la fábrica.
En la calle Ancha de Majaderitos [actual calle Barcelona], casa nueva se ha establecido el despacho de cerveza de Santa Bárbara, de Kastler y compañía por mayor y menor al precio corriente de la fábrica. Nuevo diario de Madrid, 21/06/1822

Un madrileño aficionado a la cerveza nos cuenta su experiencia:
Cansado de dar vueltas del Neptuno á la Cibeles y de la Cibeles al Neptuno [...] en una de las cercanas botillerías; me dejé caer en una silla, agotadas las fuerzas por el cansancio y la sed; y después de hacer la acostumbrada pregunta al mozo, y de oir la prolongada retahíla de sustantivos con que me fue nombrando las diversas bebidas que había en el café á mi disposición, hube de decidirme por la feliz combinación de la limonada y cerveza (por supuesto de santa Bárbara): y al cabo de buen rato que me hizo esperar el barbudo Ganimedes, llegué por fin á humedecer mi agostada garganta con la fresca y deliciosa poción; gozando el inefable placer que dejo á la consideración de aquellos de mis lectores que gusten como yo de esta bebida en calurosa tarde del estío. El Correo, 29/05/1833

Otra fábrica de cerveza importante en la época fue la fundada por Antonio Martin Thym. Lo curioso es que ese mismo año un Antonio Martin Thym se anunciaba en Cádiz como propietario de una fábrica de fortepianos de Viena y ofrecía un surtido variado de estos instrumentos ¿Era la misma persona?
En la fábrica, sita en la casa que fue de Don Diego Godoy, junto á la fuente de la Cibeles, se vende desde mañana cerveza con espuma, al estilo de Alemania, de superior calidad, á 3 rs. la botella; id, sin espuma, de la misma calidad, á 2 rs. la botella, y á 12 cuartos el cuartillo; idem de ajenjos, á 2 rs. el cuartillo. También se servirán refrescos de buena calidad y á precios justos. Igualmente se hallará superior leche de vacas, á 3 rs. el cuartillo, desde las seis hasta las 11 de la mañana. Diario de Madrid, 05/04/1817

En 1821 Thym se traslada a la calle Barquillo y crea otra fábrica y un jardín de recreo que será conocido como Jardín de la Primavera. La nueva fábrica de cerveza será conocida como San José.
Don Antonio Martin Tim dueño del antiguo establecimiento de fábrica de cerveza, café y botillería que estuvo situado en la calle de Alcalá casa que es hoy de la Inspección de Milicias, lo ha transferido á la calle Real del Barquillo núm. 1 habriendolo hoy Domingo al respetable público de Madrid. Se servirán bebidas frías, excelente cerbeza, café y licores. Habrá además un jardín basto [sic] y bien adornado á disposición de los concurrentes el cual se iluminará todas las noches del verano; en fin nada se omitirá para dar gusto al público. Nuevo diario de Madrid, 22/04/1821
La cerveza no solía venderse en tabernas ni en cafés, se vendía en un tipo de establecimiento que hoy llamaríamos horchatería o heladería. A falta de frío industrial, junto a la Puerta de Fuencarral existían los pozos de la nieve que ocupaban el espacio entre la actual calle Barceló y la glorieta de Bilbao. Durante el invierno, centenares de carretas traían nieve desde la sierra de Guadarrama para ser almacenada en esos pozos hasta ser utilizada en verano. Además algunos establecimientos de Madrid tenían sus propios pequeños pozos de nieve en el sótano que reponían con nieve de la calle cuando nevaba. La nieve debía tener un precio asequible porque aparte de utilizarse para los sorbetes y helados que se anunciaban continuamente, también se utilizaba para enfriar la cerveza.

Esta bebida fría era agradable en los meses de verano, pero su gusto amargo al que no estaban acostumbrados los españoles, hacía que su expansión no fuese tan rápida como les gustaría a los fabricantes. Como muchos bebedores tomaban la cerveza con refresco de limón, los fabricantes empezaron a experimentar para suavizar estas cervezas de alta fermentación y alto contenido alcohólico. Un anuncio de Santa Bárbara, además de las clases de cerveza disponibles, aporta un minúsculo dato histórico: las persianas del cuarto del embajador de Estados Unidos eran verdes.
En el despacho de cerveza de Sta. Bárbara por el mismo fabricante y compañía establecido en la calle de Hortaleza, núms. 1 y 15, frente a la casa del señor embajador de los Estados Unidos, cuyo cuarto principal tiene persianas verdes, se hallan las clases de cerveza siguientes: de espuma, de marzo [Märzenbier], alemana, inglesa, doble de Holanda y de damas. También se servirá limón del tiempo y agraz al momento que se proporcione; igualmente se tendrá el diario y la gaceta. Diario de avisos de Madrid, 15/06/1828

Santa Bárbara, que deseaba promover el consumo de cerveza entre las mujeres creó la "cerveza de damas" que fue un gran éxito.
Cerveza de damas. El fabricante de cerveza de Sta. Bárbara después de algunos ensayos ha conseguido perfeccionar esta cerveza de tal modo que parece vino de Champaña. No necesita mas recomendación que lo mucho que ha gustado á los que la han bebido, y lo agradable que es al beberla. Se vende á 3 rs. la botella grande y á 2 la chica en su despacho, calle de Hortaleza, esquina á la de Panaderos, casa que tiene seis rejas á la misma calle. También hay limón y naranja todo helado para los que gusten mezclarla. En dicha fábrica se compran botellas de Champaña. Diario de avisos de Madrid, 09/07/1830

Los anuncios en la prensa nos muestran que había una oferta de bebidas más amplia que lo que podíamos sospechar. Un despacho de bebidas situado en la calle de Toledo frente a la de Latoneros, dentro del grupo "cerveza, refrescos y otros", ofrecía Cerveza de Santa Bárbara, Cerveza clara, Cerveza aromática, Cerveza de damas, Naranjada y limonada con gas. En otro establecimiento hasta se vendía vino de arroz (!)
Los dueños de la fabrica de licores del Andaluz iguales a los Puerto de Santa María, que se halla situada en la calle del Olivo bajo, núm. 10, cuarto segundo, han determinado para comodidad del público, establecer un puesto céntrico para su venta por mayor y menor, en el despacho nuevo de cerveza de las Covachuelas de san Felipe [hoy, calle Mayor 1], frente al casino de la calle de la Duda, en el que desde este día habrá un completo surtido de botellas chicas y grandes de todas clases al precio de fábrica sin perjuicio de continuar en esta los pedidos que diariamente se la están haciendo. Igualmente se encuentra en el mismo local la acreditada limonada gaseosa; cerveza aromática, vino de arroz, ponche de cerveza de la fábrica de Lavapiés y agua doble de colonia [¿cerveza, schnapps?] ya anunciada anteriormente. Diario de avisos de Madrid, 31/12/1839

La cerveza había adquirido un cierto aire de "distinción", algo distinto al vino y al aguardiente que se tomaba en las tabernas populares, por lo que frecuentemente las nuevas bebidas se llamaban "cervezas", pero no todas las novedades eran bien recibidas por la prensa.
Nuevo refresco. Con el inaudito nombre de yinyivia, se está ahora distribuyendo en los cafés de Madrid el ginger beer, ó cerveza de agengibre, y de que tanto uso hacen los ingleses como refresco. A las cualidades de tal reúne las de tónico moderado, que no irrita, y un sabor picante que no enardece ia sangre. El agenijibre, raíz de los climas ecuatoriales, es el ingrediente principal de esta agradable bebida, incapaz de producir embriaguez y que preserva de muchas dolencias. El introductor de este nuevo artículo merece la gratitud de los aficionados á la higiene, y en galardón le aconsejamos que perfeccione la elaboración y escasee algún tanto el principio sacarino. La España, 09/07/1848

Cerveza blanca de rosa. Siendo esta un nuevo descubrimiento, ha sido presentada á la junta de Sanidad de esta corte, la que habiendo hecho un detenido análisis, ha tenido á bien aprobarla en razón á que las materias de que se compone son todas alimenticias y medicinales, pudiendo beberse esta a la comida, antes y después de ella, con la que se consigue abrir la gana de comer y atemperar la sangre; siendo al mismo tiempo uno de los mejores refrescos tónicos qué pueden elegirse, juntándose á esto la cualidad de tener un sabor agradable [...] La fabrica se halla en la calle de la Ballesta, núm. 5, cuarto bajo. Diario oficial de avisos de Madrid, 05/07/1850

Pero el tratamiento fiscal que debía darse a esta última bebida no estaba claro. Se elevó una consulta sobre cómo debería estar gravada y se publicó una Real Orden sobre los derechos que debía satisfacer la cerveza blanca de rosa. En resumen, se decía:
[...] si al fabricante le acomoda expenderla bajo el nombre de cerveza blanca, debe pagar la cantidad que el gremio de la cerveza tiene concertado con hacienda. Que si no quiere sujetarse a esas condiciones, varíe entonces el nombre del producto, dándole el que con más propiedad corresponde, el de bebidas gaseosas, que no están sujetas al pago de los derechos de consumos. El Faro Nacional. Revista Universal de la Administración Pública. 1851. Pág. 223

Desde hacía tiempo Hacienda estaba pendiente del sector cervecero porque sospechaba que no tributaba lo que le correspondía.
Según hemos oído, los fabricantes de cerveza que hasta ahora habían pagado una cantidad proporcionada a las utilidades que podía proporcionarles su industria, formando para ello un cálculo aproximado, tienen que presentar en lo sucesivo una razón exacta de las entradas y salidas del género, para que de este modo no haya la mas mínima equivocación á su favor. Al efecto, desde el día 1º del corriente y sin preceder aviso ninguno, parece se presenta en estos establecimientos por la mañana un dependiente ó comisionado que no se retira hasta muy entrada la noche, y el cual no solo presencia todas las operaciones de la fábrica, sino que por precisión ha de enterarse hasta de los asuntos domésticos. Semejante molestia es insoportable, y estamos seguros, por lo que nos han dicho, que los dueños de estas casas preferirían el que se les recargara la cuota que antes satisfacían, á tener siempre un testigo cual si hubieran cometido algún crimen. El Clamor público, 05/01/1849

La cerveza no solamente era más cara que el vino sino que su precio se veía considerablemente aumentado por el precio del envase. Antes de que se inventase la "chapa" que hoy conocemos para sellar las botellas, se utilizaba un corcho sujeto con unos hilos y el proceso de apertura era similar al del cava actualmente. Como durante el transporte y almacenaje había un porcentaje bastante alto de rotura de botellas por estallido, el precio de la cerveza aumentaba considerablemente y la prensa muestra que había un activo comercio de botellas vacías para reutilizarlas. Pronto se vio que la importación de cerveza, con sus botellas respectivas, era una amenaza para la industria española del vidrio, por lo que se introdujo una medida proteccionista.
El Rey nuestro señor, en atención al notorio perjuicio que se está causando á nuestras fabricas de vidrio con la excesiva introducción de la cerveza en botellas, cuyo consumo únicamente se hace por las personas acomodadas, en razón á su calidad superior á la que se fabrica en España, se ha servido S. M. resolver que la expresada cerveza, que se introduzca en botellas de procedencia extrangera, pague cuarenta reales vellón cada arroba, viniendo en pabellón español, y cuarenta y cinco en extrangero ó por tierra, en lugar de los catorce y veinte y un reales que según la bandera tiene señalados por el arancel vigente. Mercurio de España, 6/1829
Las industrias de la cerveza y los refrescos se entremezclaron. Los fabricantes de cerveza empezaron a producir refrescos y los de refrescos, cerveza. La fábrica de Lavapiés, que por volumen de ventas llegó a ser la segunda después de Santa Bárbara, fabricaba también refrescos. Su dueño en 1838 envió un largo escrito a los periódicos quejándose de un empresario de la competencia.
Para acreditar un establecimiento no es prudente ni justo desacreditar otro. En el Diario de 1º del presente mes he visto un anuncio que entre otras cosas dice:
«Los dueños del establecimiento han trabajado mucho tiempo en la construcción de los aparatos que se requieren para hacerlo cual corresponde, y no presentar al público dichas limonadas y naranjadas adulteradas, como se ha observado ya en esta capital." Este modo de espresarse significa lo mismo que decir: «Todas las limonadas y naranjadas son malas menos las nuestras, y por consecuencia los que las fabrican hasta ahora engañaron al publico;" y para que este pueda juzgar de la lijereza del anuncio, como dueño de la fábrica de CERVEZA DE LAVAPIES , donde también se elaboran las espresadas y otras bebidas gaseadas, me tomo el pequeño trabajo de desmentir lo dicho [...] Diario de avisos de Madrid, 9/12/1838

La fábrica de cerveza de Lavapiés ocupaba un terreno situado entre la plaza de Lavapiés y la calle Valencia. Estuvo en actividad hasta los últimos años del siglo XIX y cuando fue derribada a comienzos del XX se amplió la plaza de Lavapiés y se puso en contacto la calle Argumosa con la de Valencia. Parte de sus antiguos terrenos los ocupa actualmente el Teatro Valle-Inclán.

En el Jardín de la Primavera fundado por Thym hubo almuerzos fiambres por la mañana, por la tarde toda clase de bebidas heladas, cerveza, café, licores, leche amerengada, sorbetes, crema de pistachos, espumilla de bergamota, quesitos helados, bizcochos etc. y en ocasiones iluminación al anochecer y música de armonía militar. Sin embargo cerró al final de la temporada veraniega de 1827.
En el jardín de la Primavera, calle Real del Barquillo, desde las ocho de la mañana á las dos de la tarde, y de las cuatro á las seis, se venden por menor todos los efectos y enseres de la fábrica de cerveza, de licores, del café, repostería, fonda, botillería y casa, por quererla habitar sus dueños [...] Diario de avisos de Madrid, 16/09/1827

Otras fábricas importantes fueron las de la calle Leganitos, calle del Bastero y calle Libertad. En 1861 Gessner y Compañía abren una moderna fábrica en la calle Santa Isabel que consiguió el título de proveedores de la Real Casa.
Por personas que han visitado recientemente la fábrica de cerveza de Santa Isabel, se nos dice que esta acaba de montarse con arreglo á las mejores de Inglaterra y Alemania. La maquinaria está movida por el vapor, que tanta regularidad y baratura proporciona á toda industria. Parece que este establecimiento es el único en que se produce la llamada cerveza de Baviera. La Iberia, 30/11/1862

En la segunda mitad del siglo XIX la venta y consumo de cerveza se había extendido ya de forma regular a los cafés.
Me hallaba yo en el café, dudando si echarme á perder el estómago con la cerveza de Baviera ó con la de Lavapiés, que es lo mismo. El mozo, á quien había llamado, tardaba en servirme, porque estaba mirando unas chicas muy guapas que pasaban por la calle. Y al mismo tiempo que miraba las chicas, tenia en la mano el cambio de un duro que esperaba otro caballero que estaba ya de pié para marcharse ¡Si viera V. qué cuadro tan bonito formábamos! El mozo con una mano en el bolsillo y el dinero en la otra, inclinado hacia adelante y siguiendo con los ojos el garbo de las chicas. El parroquiano mirándole con impaciencia. Y yo esperando á que acabase con las chicas, con el duro y el parroquiano para ver si se dignaba servirme. Porque nuestros mozos de café son todos personas de mucha importancia. Hay mozo, que si V. se impacienta, le suelta en seguida una fresca, y si le mira V. de reojo le pega un palo. La Época, 11/07/1868

Sin embargo, no todos los tipos de cerveza habían arraigado en Madrid.
La bebida generalmente acostumbrada, es la antigua cerveza, tal como la fabrican los franceses, no habiéndose introducido todavía entre nosotros el ale y el porter, el cual solo tienen personas acomodadas por el capricho de beberla, haciéndole traer de Londres y pagando por él un considerable precio, porque ninguna botella de esta clase se vende menos aquí de diez y siete á diez y ocho reales. Museo de las familias. 1862, página 260.
Las cervezas de baja fermentación comenzaron a vivir su época de mayor apogeo a partir de finales del siglo XIX con la invención de los mecanismos de refrigeración industrial, imponiéndose las lagers en los mercados internacionales. En Madrid las modernas fábricas de Mahou y El Águila consiguieron que el gusto por estas cervezas llegase a todas las capas de la población, pero como decía el tabernero de la película Irma la Dulce, ésa es otra historia.

Bañarse en el Manzanares (II)

La Bombilla a comienzos del siglo XX

Ya en el siglo XX los baños se irán transformando en merenderos.
Están las instalaciones —con una antigüedad que se pierde en la vida de las crónicas madrileñas—en frente de San Antonio de la Florida. Las Cuatro Estaciones, sigue al Arco Iris, luego El Sol, Venus, todo el sistema planetario. Diferencia notable entre ellos no hallaréis, por mucho que se fije vuestra atención... En la entrada, el título de los baños, una pendiente,, un lavadero y un ambigú. En el lavadero, algunas mujeres, en rudo trabajo; en el ambigú, productos exquisitos: sardinas asadas ó con tomate, mojama, pimientos fritos y trozos de bacalao... Todo se consume á la salida del baño, cuando el apetito, notablemente mejorado con el remojo, queda bien dispuesto á digerir estas y mayores porquerías. Y allí no hay platos ni cubiertos: los «dátiles» de cada socio son los únicos y precisos colaboradores, con los dientes, á engullir este pistaje exótico, esta horrible pitanza.
«El cambio de comestibles ocasionaría, seguramente, la quiebra de mi establecimiento —dice el industrial— Estas gentes no quieren gollerías; nada de pasteles, ni dulces, ni cosa por el estilo; comida que «se pegue al riñón»: asadura con tomate ó mojama al natural.»
El Globo, 03/08/1903

Desde hacía años se venían estudiando varios proyectos y presupuestos para el encauzamiento o canalización del Manzanares. En 1892 hasta hubo una propuesta para crear un canal navegable en un tramo del Manzanares. Juan Bautista Díaz presentó en el registro del ayuntamiento una memoria descriptiva para tomar parte en los festejos del Cuarto Centenario de Colón. Era un proyecto para salubridad y embellecimiento de Madrid y navegación á vapor, creando además beneficios generales y rendimientos á perpetuidad. Proponía dragar una parte del río para hacer un canal navegable apto para tres barcos a vapor, ya de hélice, ya de ruedas. Decía que tenía cerradas negociaciones para que le construyesen un vapor de doble hélice para ser armado a orillas del río y otros dos vapores de menor eslora. El incomprendido Juan Bautista ya se imaginaba cómo sería el día de la celebración del Centenario:
El buque, cuya construcción tenemos contratada y que ha de ser armado, bendecido y votado [sic] en las aguas del Manzanares, término jurisdiccional de Madrid, izará en su palo mayor el pabellón Español y en el de mesana el de Castilla; será comandado por el que subscribe y hará de Almirante, mandando las evoluciones que ha de ejecutar toda la flota [...] Registro general del Excmo. Ayuntamiento, al núm. 25, fº 1.581, 19 de Enero de 1892.
Memoria descriptiva para tomar parte en los festejos del Cuarto Centenario de Colón verificando la limpia de una trayectoria parcial del río Manzanares para ... Establecimiento tipográfico de El Liberal. 1892

Aprobado por fin un proyecto que sería costeado por el gobierno, las obras de saneamiento y canalización del Manzanares comienzan en julio de 1914 para construir dos grandes colectores, paralelos a las márgenes del rio, y canalizar el río desde el Puente de los Franceses hasta el de la Princesa. Estas obras transformarán por completo la ribera; los merenderos se irán trasladando a una cota más alta y la zona, ya con el nombre de La Bombilla, se convertirá en un área "castiza" con merenderos, bailes con música de organillo y vida nocturna con ambiente popular. La línea de tranvías número 8 que pasaba por el Paseo de la Florida popularizó el dicho madrileño de "ser más chulo que un ocho". En 1919 ya no se instalaron los baños.
Las construcciones fluviales—de algún modo las hemos de llamar —, á cuyo amparo se chapuzaba la gente pudorosa; los famosos baños madrileños [...] nos han castigado esto verano con su ausencia; y desde el Puente de los Franceses basta la Pradera de San Isidro, el viejo Manzanares no ha visto más bañistas, durante los últimos tres meses, que los quince ó veinte chicuelos desvergonzados que, en cueros vivos, le han visitado con bastante asiduidad mañana y tarde.
Antiguamente —hablo de hace veinte ó veinticinco años— se hallaban en todo su esplendor, desde fines de Junio á principios de Octubre, los baños del rio seco [...] los establecimientos hidroterápicos y de simple recreo alzados sobre la tan famosa como mezquina corriente, ascendían á respetable número, y sus propietarios, que solían explotar también algún merendero de la risueña vega, hartábanse de ganar dinero. Yo recuerdo perfectamente, de entre aquellos balnearios populares, el conocido con el nombre de El Arco Iris, punto de reunión de chiquillos y mozalbetes arriscados, porque en él había varios pellejos de vino llenos de aire para recreo y lucimiento de los aficionados al difícil arte de la natación [...] yo recuerdo del mismo modo, y nadie en Madrid puedo haberlos olvidado, ya que han desaparecido muy recientemente, los baños titulados, supongo que sin pagar lanzas ni medias aguatas, La Estrella, El Sol, Oriente y Los Jerónimos.
Mundo Gráfico, 24/09/1919
 
El tranvía de La Bombilla a su paso por la Glorieta de San Vicente

En los años 30, con las nuevas teorías higienistas y la popularización de la natación, se crean establecimientos de otro tipo. El club Canoe promovió el moderno complejo de La Isla que fue construido junto al Puente del Rey sobre una isleta natural existente desde hacía siglos. Se tomó como referencia arquitectónica el Club Náutico de San Sebastián para simular un bello buque varado y el acceso se hacía a través de dos pasarelas peatonales, situadas en ambas orillas.
Ayer tarde se celebró la inauguración oficial de las piscinas de La Isla, en las que los socios del Canoe tienen de manera oficial su sede náutica. Es algo que coloca a Madrid a la cabeza del mundo en estas construcciones, y que nuestra capital estaba obligada a disponer como una de sus galas urbanas. La parte alta del edificio semeja el puente de un trasatlántico, de líneas sencillas y elegantes [...] Fue tal la aglomeración de público en las distintas y amplísimas dependencias, que el festival organizado, a base de socios del Canoe, se llevó con una evidente confusión [...] La edificación está enclavada en una isleta que hay en el río Manzanares, frente a la entrada principal de la Casa de Campo. Las amplias piscinas son tres: una popular; otra cerrada, para invierno, y otra abierta, de preferencia. El agua se toma directamente del rio, por ambos lados del terreno, por medio de dos arquetas provistas de una compuerta que regula la entrada.
La Voz, 30/06/1932

La Isla no era únicamente un club de natación donde incluso se celebraban campeonatos, también se anunciaba como un centro de ocio.
PISCINAS DE LA ISLA. Todos los días grandes atracciones. Vea los maravillosos VOLADORES SOBRE EL AGUA. Restaurante, almuerzos, tés y comidas americanas.
Luz, 21/09/1932

Piscina La Isla. A su derecha la Casa de Campo. 1932

También en 1932, y con un enfoque más familiar, se inauguró la Playa de Madrid anunciándose como la mayor playa artificial de Europa. Con motivo de la fiesta inaugural habrá grandes festejos náuticos; entre ellos la presentación de las seis nadadoras del Molitor de París, y al frente de ellas Mlle. F. Moreau, destacadísima figura de la natación
En Fuentelarreyna, el lugar, sin duda, más agradable de la ribera del Manzanares, se celebró ayer la inauguración oficial de la playa de Madrid. Una playa artificial, montada con todos los adelantos modernos, en forma que las aguas permanezcan limpias constantemente por su constante renovación y con profundidades variables y progresivas, en las diversas secciones en que está dividida. Entre ellas hay una destinada a las mujeres y a los niños, con absoluta seguridad para el bañista, otra para la práctica de natación, y una, de gran profundidad, destinada a los saltos con trampolín. Tiene, además, la playa de Madrid cabinas, terrazas, pérgolas, toldos, solariums, duchas, etcétera, y posibilidad de cultivar intensa y extensamente los deportes.
Un servicio de autobuses recogerá desde hoy, fecha de la inauguración para el público, a cuantos quieran concurrir a la playa para bañarse o para asistir a las fiestas nocturnas y diurnas que formarán el programa de atracciones.
Ahora, 13/08/1932

Pero su entrada en servicio fue polémica por las deficiencias con las que se encontraron los asistentes. Lo peor es que hubo seis ahogados cuando todavía no habían transcurrido tres semanas desde su inauguración.
La inauguración fué anunciada para el 18 de mayo; luego fué aplazada y aplazada otra vez. hasta que por fin se abrió en agosto, pero sin deber abrirse, porque no hay derecho a anunciar tantas cosas, a implantar precios caros, para que luego. una vez que se ha soltado el dinero, encontrarse todo a medio hacer y sin organizar. Prueba de ello es que los trajes de baño se los ha llevado quien ha querido, que las nadadoras francesas no han acudido a tiempo, que la playa se ha estado anunciando todo el verano, como si funcionara, y no estaba aún inaugurada, y por fin lo más lamentable, ese número tan crecido de ahogados, que demuestra que el fondo es desigual, que han dejado los baches de las excavaciones, que no se han molestado en quitar las ramas por precipitación en querer explotar la playa, y, sobre todo, que el embalse no tiene más vigilancia que la necesaria para que los mozalbetes no salten les vallas y penetren sin pagar, pues de haber habido vigilancia no es posible que ocurrieran desgracias.
Se anunció también un magnífico servicio de autobuses desde distintos puntos de Madrid, y sín llegar a funcionar ni uno solo, por un motivo absurdo, tan brillante servicio se ha suspendido sin más explicación.
La Tierra, 31/08/1932

Al comenzar la temporada siguiente la empresa anuncia que en las instalaciones se han introducido importantes mejoras, como la de alargar las dimensiones de la playa y suavizar el desnivel para evitar toda clase de riesgos y en 1934 se anuncia ya como un sitio que podríamos llamar elegante.
PLAYA DE MADRID.— Dos restaurantes, té-baile, cenas americanas, deliciosa temperatura, embarcaciones y deportes, skating, patines. Autobuses: Avenida Dato, 22
ABC, 13/07/1934

Playa de Madrid. 1934

Pero los que querían bañarse sin tener que pagar entrada podían bañarse y divertirse aguas arriba del Puente de los Franceses; llevaban su traje de baño y su toalla y no necesitaban casas de baño. Además de bañarse hacían paellas o bailaban, incluso en una ocasión organizaron un concurso de los que entonces estaban de moda: un concurso de misses.
"—Hombre, ¿y por qué no vamos a elegir nosotros una "miss"?"
"—¿Cuál?" "Pues... "Miss Manzanares" "—¡Hecho!" -Pues el domingo próximo vamos a traer unas bandas de honor y, celebraremos la elección..." Dicho y hecho.
Y ayer, domingo, por la tarde, comenzaron los preparativos para la elección de "Miss Río Manzanares". Mas cuando iba a constituirse el Jurado, y pensaba darse al acto la gravedad de unas oposiciones a la judicatura, el público reunido descubrió una muchacha que salía del agua: María Luisa Gracia.
—¡Esa! ¡Esa! 
—Bueno, esperar, vamos a hacer la elección...
—¡Qué elección ni qué ocho cuartos! ¡Esa, la del "maillot" amarillo! ¡No hay otra! ¡Viva "Miss Río Manzanares"! ¡¡Viva!!
El Jurado quería celebrar la revisión. Insistía. Fué inútil. El público prorrumpió en aplausos, tomó en hombros a la nueva "miss" y la paseó en triunfo...
—Pero...—aún pretendió insinuar una excusa un miembro del Jurado.
—¡Como protesten ustedes, van al rio!...
Y tomando la banda que había de seleccionar a la "miss" la pusieron sobre el "maillot" amarillo de María Luisa Gracia, que, por elección popular, popularísima, quedó proclamada ayer "Reina del Manzanares".
Confesemos, la verdad, que el "referéndum" dio muy buen resultado. Y digamos de paso que en esa elección no hubo ni compra de votos, ni pucherazos, ni falsificación de actas ni ninguna dé esas cosas feas que ocurren cuando se "hacen" concejales... 
La Voz, 15/07/1935

Bailando a orillas del Manzanares. 1935

La piscina de La Isla sufrió algunos daños durante la guerra al ser bombardeada por la aviación franquista. Reconstruida después, aún funcionó varios años hasta que en 1954 la piscina, y la misma isla, desaparecieron por las nuevas obras de canalización del Manzanares. La Playa de Madrid también sufrió daños. En junio de 1948 se anuncia la inauguración de la temporada en la Playa de Madrid, reconstruida y reformada. Mario Rossi y su orquesta, Julio Merino y su conjunto. Después, en 1955, se construyó la gigantesca piscina del Parque Sindical en un sitio muy cercano. El auge de estas nuevas instalaciones y la contaminación del río hicieron que el embalse y zona de baños de la Playa de Madrid acabasen por ser abandonados.

En 1940 se designó como zona autorizada para baños "desde el puente del Generalísimo hasta Puerta de Hierro". El estrecho puente del Generalísimo construido durante el asedio a Madrid por necesidades de abastecimiento militar, estaba cerca del Puente de los Franceses, aguas arriba. Destruido ya ese puente del Generalísimo, en 1947 las Ordenanzas municipales designan como zona autorizada para el baño desde el Puente de los Franceses hasta Puerta de Hierro. También velan por la debida moralidad en las ligeras ropas de baño. Varias decenas de personas que incumplen las ordenanzas han sido llevadas sucesivamente, conforme a sus detenciones, a la Dirección General de Seguridad, donde se les ha impuesto una multa expiatoria de sus desmanes. A partir de este momento las restricciones irán aumentando hasta llegar a la prohibición.
La Alcaldía, en una nota que ha hecho pública, pone en conocimiento del vecindario que, por recomendación de las autoridades sanitarias, y como consecuencia de la escasez de agua que en esta época lleva el Manzanares, se prohíbe bañarse en su cauce. Añade la nota citada que la desobediencia de esta orden será severamente sancionada.
ABC, 09/07/1950

A pesar de las restricciones, hasta los años 60 siguieron siendo populares los baños en el Manzanares desde el Puente de los Franceses, pasando por Somontes, hasta El Pardo. En 1965 la Alcaldía recuerda la prohibición rigurosa de bañarse en el sector del río Manzanares comprendido desde El Pardo hasta su desembocadura en el río Jarama, un sector que excedía el término municipal de Madrid.

Baño en unas peligrosas pozas de la zona de Somontes abiertas después de unas excavaciones. 1962

Sin embargo en 1966 se anuncia un proyecto de gran envergadura:
Gran transformación del Manzanares. Una playa artificial de 4 kms, la más grande de Europa; podrá practicarse la natación y toda clase de deportes náuticos, incluido el de la pesca y numerosas embarcaciones de todo tipo surcarán sus aguas limpias y transparentes. En El Pardo se construirá un embalse regulador.
Hoja del Lunes, 31/10/1966

La playa se construiría en el tramo entre el Puente de los Franceses y el de San Fernando. Se trata de una extensión bordeada por abundantes frondas y arbolados. Habría otra zona delimitada para barcas, piraguas y motoras. Existía un embarcadero al otro lado del Puente de Segovia y se iba a construir otro a la altura de la ermita de la Virgen del Puerto dedicado a la navegación deportiva. Habrá también alegres y multicolores embarcaciones destinadas al recreo y diversión de los niños, barcos con sirenas y banderas que pasearán a la grey infantil que reclame sus servicios. Finalmente el río se repoblaría con multitud de peces de diversas especies para los aficionados a la pesca.

Fue el último proyecto que permitía bañarse en el Manzanares y que como hemos visto quedó en un cajón. Más que las prohibiciones, fueron las piscinas y la progresiva contaminación de las aguas las que acabaron con los baños en el Manzanares.

Bañarse en el Manzanares (I)

 Baños en el Manzanares en el paraje de Molino Quemado. Museo de Historia de Madrid (detalle)

Los madrileños siempre tuvieron mucha afición por bañarse en el Manzanares, un humilde río objeto de innumerables burlas durante siglos. Todos los grandes escritores del Siglo de Oro dejaron algún escrito mofándose de él.
Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
[...]
tú que gozas, tú que ves,
en verano y en estío,
las viejas en cueros muertos,
las mozas en cueros vivos
Descubre Manzanares secretos de los que en él se bañan. Francisco de Quevedo. 1648

Luis Vélez de Guevara además hace referencia a la costumbre en aquella época de bañarse entre la puesta de sol y las once de la noche.
Se llama río, porque se ríe de los que van a bañarse en él, no teniendo agua; que solamente tiene regada la arena, y pasa el verano de noche...
El diablo Cojuelo. Luis Vélez de Guevara. 1641

Hombres y mujeres se bañaban juntos y normalmente desnudos. En 1626 visitó Madrid el cardenal Francesco Barberini enviado por el papa Urbano VIII y quedó escandalizado por los baños en la víspera del día de San Juan.
gran parte de la ciudad y sobre todo las mujeres, va a aquel río Manzanares, al puente Segoviano, y allí gentes del populacho, tanto hombres como mujeres, se lavan entremezclados con poco recato para el servicio del alma [...] Acostumbran la mayoría de las mujeres a acudir aquí esta noche y al amanecer, desgreñadas, adornando las carrozas y los caballos con vegetación y flores, que en definitiva parece una arcadia, el Siglo de Oro respecto de la libertad y de la poca vergüenza. Entre estas se ve también a gentiles damas que con el pretexto de creer que el fresco de aquella noche hará bellas sus cabelleras y se las mantendrá, descienden de sus carrozas y con el acompañamiento adecuado, despeinadas, caminan paseando y pavoneándose.
El Diario del Viaje a España del Cardenal Francesco Barberini escrito por Cassiano dal Pozzo. 1626

Vista del Manzanares en la fiesta de San Juan. Anónimo del siglo XVII de la Escuela Madrileña.

Ya en el siglo XVIII, varios anuncios por pérdidas o hurtos citan los baños frente a San Antonio de la Florida.
El día 30 del próximo mes passado á las 11 del día, se desapareció de ios Baños que están frente de San Antonio de la Florida, una Borrica rucia, con las puntas de las orejas abiertas, lleva una albarda sobre badana musca, pretal, y estrivos de hierro, al parecer de Correo, y con dos tumores en el vientre azia donde cae la espuela : para la restitución se acudirá á la Lonja que llaman del Duque de Alba, en donde darán el hallazgo.
Diario noticioso, curioso, erudito y comercial público y económico, 08/08/1761
 
En la noche del día 10 al 11 del corriente, en los baños de la Florida, han faltado una chupa, calzones, camisa y botines del uniforme del Regimiento de Reales Guardias Walonas; se suplica al que lo haya hallado se sirva entregarlo en el Quartel de dicho Regimiento al Sargento de la Guardia.
Diario de Madrid, 14/08/1792

En 1786 la publicación satírica El Apologista Universal contesta a una censura sobre los baños en el Manzanares y los paseos en el Prado. Lo curioso de esta noticia es la retahíla de personajes que recita.
Presentad, pues, al supremo Tribunal del Juzgado casero un pedimento en que digáis que en virtud del Anatema de su Censura o Costalito de abejas han determinado no ir a los Baños de Manzanares, ni presentarse en el paseo nocturno del Prado, a lo menos en los nueve meses próximos, las Semi-Damas, las Viejas verdes o mozas locas de baja esfera, las fogosas Señoritas, las gorronas, las mozuelas, las cernícalas, las porconzuelas, los babosos, los animalitos, los monstruos de picaresca fortuna que se ponen de rifa, las aves de rapiña, las mujercillas de obscuras costumbres, y las comerciantas sin fondo etc.
El Apologista Universal, número III, 1786.

Probablemente las costumbres que censura el autodenominado "tribunal del juzgado casero" provienen de posibles inmoralidades tanto en los baños como en el camino hacia ellos.
LAVANDERAS. Las que concurren al rio de Manzanares, sus ayudantes y criados se abstengan de proferir juramentos, palabras obscenas é indecentes, y de injuriar de obra ó palabra á las personas que pasan por las márgenes del rio ó por los lavaderos, ni salgan de estos ni sus bancas á gritar y causar rumores ni quimeras, pena á los contraventores de que se les destinará por quince días á las obras públicas, y si fueren mugeres por igual tiempo á la reclusión de San Fernando.
Bando de 29 de Abril de 1790 en Continuación y Suplemento del Prontuario de Don Severo Aguirre. Madrid. 1805

En el siglo XVIII, el de la Ilustración, las ciencias adelantan que es una barbaridad, una brutalidad, una bestialidad ...
INVENCIONES Y ADELANTAMIENTOS EN LAS CIENCIAS Y ARTES
Mr. Estevenard, Maestro de Matemáticas en León [Lyon], ha inventado una especie de Scaphandro cuyo uso es principalmente en los baños, aunque en un caso desesperado también dice que puede servir en el mar. Con él, el que toma los baños puede estar de pie en el rio, y entrar tan adentro como quisiere, se entiende sin riesgo de ahogarse, pasearse y andar muchas leguas rio abajo, tocar un instrumento, disparar una escopeta, &c. todas cosas indispensables en un baño, como ve el Lector. Para los de Madrid esta invención es absolutamente útil, porque tan seguros están de no ahogarse sin ella, como con ella; aún si sirviera para defenderse de las ballenas, ú de las cotillas...
Correo literario de la Europa, 23/11/1786
Antonio Joli. Puente de Segovia. 1753. Colección particular

En 1797 se anuncia la apertura de nuevos baños.
En el Arroyo de Canta-Ranas, del Soto de Migas Calientes frente á la huerta de la Sra. Duquesa de Alba, se han abierto diferentes baños de aguas muy limpias y claras, para las personas que quieran servirse de ellos.
Diario de Madrid, 15/07/1797

El arroyo de Cantarranas, ahora soterrado, desembocaba en la ribera izquierda del Manzanares en algún punto al norte del actual hipódromo. El Soto de Migas Calientes, grosso modo, era una zona que abarcaba desde San Antonio de la Florida hasta Puerta de Hierro y estaba atravesada por el camino a El Pardo.

A comienzos del siglo XIX van apareciendo en la prensa otros baños, los de antes de Carballo, y al presente de su viuda, los de puerta de yerro y este de Jacinta Conde. Me pregunto si apareció lo que perdieron los señores Luengas.
En la tarde del 19 del corriente se extravió una cruz de oro guarnecida de diamantes, con su cadenita también de oro para el cuello de señora, en los baños de Jacinta Conde, frente á San Antonio de la Florida : la persona que la haya encontrado la entregará en casa de los Señores Luengas, hermanos, portal del Peso Real, donde darán más señas y el hallazgo.
Diario de Madrid, 30/08/1802

En estos años parece que los baños de Carballo son los más acreditados y los que más se anuncian.
En los acreditados baños de Carballo [...] que son los primeros del rio Manzanares, frente al palacio de la Moncloa, se halla construido un baño grande en que se puede nadar, pues tiene 19 pies en quadro, y de agua por lo mas profundo la altura de un hombre regular, con una corriente y cascada de agua hermosa.
Diario de Madrid, 29/07/1815

Los anuncios de estos baños frente al Palacio de la Moncloa se repiten varios años hasta que en 1830 se anuncia que se ponen en el vado llamado de los Harineros y en 1833 en el sitio de la huerta de la venta del Cerero, mas arriba del vado de Harineros. Estos cambios de ubicación podrían deberse a la cambiante disposición de las pozas y lenguas de arena que formaba el Manzanares durante el invierno. También podría ser por la pugna con otros competidores por ser "de primeras aguas", es decir estar aguas arriba respecto a otros para no recibir las aguas ensuciadas por los baños de la competencia.

Casimir Monier era un inquieto empresario francés que tenía varios negocios en la calle Montera y en la de Caballero de Gracia, una librería y gabinete de lectura, baños al vapor y casa de baños templados, incluso ofrecía baños portátiles a domicilio. En 1835 publicó un prospecto buscando inversores para un nuevo negocio:
Habiendo pues determinado formar un nuevo establecimiento que en nada se pareciese a los conocidos hasta ahora en Madrid, hizo algunos diseños, levantó planos y los presentó al Ayuntamiento de esta capital, el que no solamente los aprobó sino que para llevar á cabo su egecución tuvo a bien concederle en propiedad el terreno que solicitaba en el Soto de Migascalientes. Esta concesión ha merecido la augusta aprobación de S. M. la Reina Gobernadora, que se ha dignado poner el establecimiento bajo su protección, y permitir al mismo tiempo que lleve el nombre de PORTICI nombre muy grato á S. M. por recordarle el sitio más ameno de Nápoles [...] Sin contar con los medios de recreo, egercicio é instrucción que ofrecerá el PORTICI á los concurrentes, hallarán también en él baños naturales, templados y minerales de las aguas conocidas hasta la fecha de chorro y lluvia; de modo que las personas que tenían que ir a tomar aguas minerales á largas distancias de la corte, hallarán en el PORTICI la salud que con mil incomodidades iban á buscar lejos de su casa y ahorrarán los crecidos gastos del viage.
Habrá en el Portici una escuela de natación con sus correspondientes maestros y efectos necesarios para la decencia y comodidad de los concurrentes, formada según el plan de la que existe en París, cuyos principios y reglamento interior servirán de norma para la que se quiere establecer.
Habrá igualmente unos barquitos de nueva invención á fin de pasearse en el Manzanares parte del año; un establo con vacas y burras de leche, fonda, café, y villar. Los aficionados a la lectura tendrán á su disposición una biblioteca de libros escogidos nacionales y estrangeros; y tan luego como haya cierto número de accionistas se establecerá para mayor comodidad en coche diligencia, á precios muy equitativos esclusivamenle destinado al servicio de los señores fomentadores de esta empresa española.
Revista Española, 06/04/1835

PORTICI EN EL SOTO DE MIGAS CALIENTES
Todos los días siguen saliendo las diligencias del gabinete de lectura Monier, Calle de la Montera, a las 7, 8 y 10 de la mañana [...] y volver a las 7, 8 y 9 de la noche, parando en la Puerta del Sol. En la fonda del Portici, al cargo de los dueños de la del Comercio, Calle de Alcalá, se hallarán almuerzos y comidas á todas horas. Hoy Jueves á las 5 de la tarde habrá una orquesta para bailar si el tiempo lo permite. El asiento de la diligencia es á 4 reales y la entrada al establecimiento á 2.
Eco del Comercio, 28/05/1835

Proyecto de Portici en el Soto de Migas Calientes

En posteriores anuncios se ofrecerá además una variada función, intermediada de juegos de física, baile y fuegos artificiales. Al año siguiente se ofrecerán nuevas atracciones ¿Se han olvidado de los baños?
Hoy domingo, si el tiempo lo permite, habrá función en dicho establecimiento, la que dará principio á las cinco y media de la tarde con una sinfonía que tocará la orquesta. En seguida se probará la destreza del Beticano en el Pedrero en un pecheo por un espacio regular; concluida esta lucha, y en tanto se presenta la segunda, tocará un himno la orquesta en loor del que haya manifestado más maestría.
Luchará el Lusitano á muerte con Sancho con puñalitos de acero para que de este modo los aficionados que gusten puedan hacer apuestas en favor del que mas les agrado, advirtiendo que con este objeto se ha formado un reglamento para poder decidir y evitar contestaciones.
Finalizada esta segunda lucha celebrará una tocata a la victoria que haya obtenido el mas bravo. En seguida pasará la orquesta al salón campestre, donde se dará principio al baile hasta el anochecer, que se continuará en el de la casa.
Diario de Madrid, 12/06/1836

Por un anuncio posterior nos enteramos de que esas misteriosas luchas son peleas de gallos, y al final de otro anuncio aparece esta Nota. Los baños llamados de Carballo se hallan este verano en el Portici. El gran proyecto del Portici era demasiado ambicioso y fracasó. En marzo de 1837 se anuncia que se alquila la fonda del Pórtici con todos sus muebles y enseres. Al que le acomode puede dirigirse al gabinete librería de Monier, calle de la Montera. Al menos alguien se hace cargo de la fonda porque se anuncia que vuelve a abrir provista de fiambres de varias clases, vino, licores, cerveza y demás, y se admiten encargos de comidas avisando un día de anticipación; también los baños de Carballo vuelven a establecerse en Portici. En los años siguientes Carballo aparecerá ya como el director de los baños de Portici.

En agosto de 1839 Monier se ve obligado á avisar, con el fin de evitar las equivocaciones, que hace más de un año no le pertenece la librería estrangera de la calle de la Montera, ni los baños de la calle del Caballero de Gracia, ni el Portici. Después parece que hubo una serie de pleitos por incumplimiento de las condiciones con las que se había otorgado la concesión del terreno.
En 1867 parecen haber finalizado los pleitos con Monier, ya que se procede a la inscripción de dominio y posesión de la finca «Viveros de la Villa» (que ya han cambiado su denominación como podemos observar), que perteneció a los propios de Madrid.
Los Viveros Municipales y el antiguo Soto de Migas Calientes. Carmen Añón Feliú. Revista Villa de Madrid. Núms. 97-98. 1988

En 1839 el ayuntamiento considera que siendo los baños que durante los meses del calor se establecen en el rio Manzanares un objeto de utilidad pública, no puede menos de estenderse á ellos la vijilancia de la autoridad local; y para que en éstos haya el buen orden, decoro y comodidad que corresponde á un pueblo culto, se observarán con la mayor exactitud las reglas siguientes ...  Se establecen quince reglas entre las que destacan que no se permitirá bañarse juntas personas de distinto sexo aunque manifiesten ser matrimonio -- los niños ó niñas de menos de doce años no podrán bañarse solos, sino que precisamente ha de haber á la vista una persona interesada que cuide de ellos y pueda prevenir una desgracia -- de la techumbre de cada baño penderán cordones ó cuerdas que lleguen al agua, de bastante fuerza para que las personas puedan asirse á ellas. A partir de este año el bando, con algunos retoques y añadidos, se publicará todos los años en el mes de junio.

En aquellos años la mayor preocupación del ayuntamiento es mantener la separación por sexos.
Los atrevidos imberbes que, según hemos dicho ya en nuestro periódico, dieron en la gracia de disfrazarse con el trage del otro sexo, y cuya humorada le costó á alguno de ellos, como sabes nuestros lectores, una paliza decente, se disponen ahora a hacer una de las suyas, dirigiéndose á los baños del Manzanares con el obgeto de contravenir al justo bando del gefe político, referente á la prohibición de que se mogen juntos macho y hembra. Recomendamos, pues, la mayor vigilancia á los bañeros para impedir qué se perpetre esta calaverada de marca mayor, que podría dar margen á graves quid pro quos y conflictos, y para que antes de permitir á las faldas la entrada en los baños, estudien bien sus facciones y movimientos, y observen sobre todo sí la cabellera es postiza.
La España, 06/07/1848

Al acercarse la mitad del siglo, la publicación burguesa Museo de las Familias considera, de forma irónica supongo, los baños como un lugar casi idílico en verano, sobre todo para los hombres.
Una agradable y pintoresca vista presenta en esta alegre estación, el rio Manzanares en una estension de dos leguas, si bien mucho mas animada en la parte mas próxima á la capital. El centro del rio á lo largo es una prolongada calle de barracas de palos y esteras, en donde se hallan profundos y someros baños de corrientes aguas, á gusto de los que los buscan, diferenciándose unos de otros, por multitud de banderas flotantes sobre las grandes barracas ó salas de descanso. El alegre guitarrillo, el sonoro pandero, y las bulliciosas castañuelas, animan por lo general el ya animado cuadro, y los que van a bañarse al Manzanares gozan al propio tiempo que de los placeres que proporciona la ansiada frescura, los que son naturales a la alegría madrileña y jovialidad española, que pocas veces vuelven á sus hogares sin que les haya divertido alguna aguda canción, y recreado la vista el airoso cuerpo y graciosa cara de alguna hermosa, que salpicando sal y garbo al son de los festivos instrumentos, haya detenido los pasos de los que vuelven de los baños por la frondosa alameda de la Virgen del Puerto, para admirar la abundancia de gracias con que enriquece la pródiga naturaleza á las hermosas españolas.
Museo de las Familias, 25/08/1846

Manuel Rodríguez de Guzmán. Lavanderas en el río Manzanares en Madrid. 1859. Museo del Prado

Los baños están de moda en 1850. La prensa dice que la concurrencia que estos días acude á los baños del Manzanares es inmensa, y la animación y movimiento mayores que en ningún otro paraje de Madrid. Hasta se cruzan apuestas:
Ayer en el café de la joven Esmeralda no se hablaba de otra cosa que de una apuesta singular que hubo el jueves entre dos famosos nadadores, el uno de ellos recién llegado de Cádiz. Parece que este, llamado Tolete, apostó con otro en el café de Levante veinte onzas de oro á quién resistía mas tiempo debajo del agua. Depositada la apuesta, partieron á uno de los baños del Manzanares en donde sentaron sus reales en compañía de varios amigos y testigos. Desnudos ya, se notó que Tolete envolvía en un cuero una tortilla con jamón, pan, queso y un bote de vino colgándotelo á manera do mochila. Preguntóle su contrincante el fin que se proponía con aquellas provisiones. No lo estrañe V. contestó Tolete, porque siempre que voy al fondo me gusta llevar que comer por el largo tiempo que estoy en él; pero le advierto a V. desde ahora que si no lleva V. algo, se quedará mirando, porque yo no convido. Al ver esta resolución, su contrario se intimidó de tal modo que empezó á vestirse dándose por vencido. Lo mas particular es que el tal Tolete en su vida se ha bañado.
El Observador, 23/07/1850

Además de los baños grandes, los más caros, con los años los dueños de los lavaderos de ropa habían ido habilitando con lonas, tablas viejas y esteras sucias unos baños chicos muy deficientes y que son objeto de continuos ataques en la prensa.
Porque baños que no corren 
Y entré esteras y entre palos
Ni ondas hacen ni se mueven
Y siempre se están parados,
De lodo y otras frioleras
Mas que baños son estancos.
[...]
Y el agua (y así en llamarla
Bastante favor te hago)
Que por boca ó por narices
Bien contra mi gusto trago,
Si á jalapa no me sabe,
Porque nunca la he probado,
Brebaje se me figura
Compuesto por los diablos; 
[...]
Mal hayan del Manzanares
Mil y mil veces los baños.
Que mas que de baños de agua...
Perdona, lector, lo callo.
El Enano, 27/07/1852

Pocas personas habrá en Madrid que dejen de conocer á un capitalista de los mas sanos, cuyo sombrero descomunal puede cobijar á la sombra de sus alas mas gente que la campana de Toledo. Este avaro atesorador que tiene mas medallas de D. Félix Utroques que tramposos hay en la Granja y el Escorial, ha tomado la económica de dirigirse á los baños baratos del Manzanares con el triple objeto de ahorrarse la diferencia del precio entre estos y los de la corte, con el de refrescar sus acartonadas carnes, y con el de ver si pesca por último á alguno que otro calavera, á quien en mal hora prestó unos cuantos maravedises. En la tarde de ayer consiguió afortunadamente las tres cosas: habiéndose presentado en uno de los baños mayores que hay en el rio, tropezó en él con uno de sus deudores, á quien reconoció al vuelo á pesar de que se hallaba como lo parió su madre, y le apostrofó en tan descorteses términos, que montando en cólera el bueno del calavera cogió por el cuello á su acreedor y se lanzó con él al agua. Al ver nadando en la superficie, como lo estuvo en otro tiempo el arca de Noé, el mayúsculo sombrero del capitalista, muchos de los circunstantes tomaron el rábano por las hojas, y gritaban como demonios: la campana de los buzos; la campana de los buzos!
Pero ¡ay! no era así, puesto que el que cayó debajo de ella, salió hecho una sopa.
La España, 11/08/1848

La decadencia de los baños grandes en el Manzanares la iniciará el ferrocarril que facilitará el veraneo de la clase más adinerada en las playas del norte o en los balnearios de moda. Además el abaratamiento progresivo de las tarifas hará populares los trenes botijo que permitirán a otros grupos de población como los funcionarios y gente del comercio pasar unos días en el pueblo. A partir de 1858, con la inauguración del Canal de Isabel II, la situación de los baños en Madrid cambia de forma radical. Al no haber ya necesidad de aguadores, en el centro de Madrid se van abriendo grandes casas de baño en las que se puede disfrutar de agua limpia del Lozoya; los madrileños incluso contaban ya con nada menos que El Niágara.

EL NIAGARA. PASEO DE SAN VICENTE, NUM. 12
Grandioso Establecimiento balneario, donde el público encontrará una pila de natación de 23 metros de larga por 8 de ancha, y uno y medio de profundidad, con agua de Lozoya, corriente continua, 23 grados de temperatura, por estar soleada. Precios 2 y 3 reales persona. Otra pila de menos dimensiones, para señoras, con iguales condiciones que la anterior, á 2 y 3 reales persona.
Diez y seis pilas particulares de 3 metros cuadrados y uno de profundidad, donde las familias pueden bañarse con completa independencia unas de otras, á 2 reales persona.
Once pilas para baños calientes, con espaciosas y ventiladas habitaciones, a 4 reales cada baño por abono de nueve.
Otras 12 pilas de mármol de grandes dimensiones y forma no conocida en Madrid, decoradas con gran lujo, con timbres eléctricos, tocador con pomada, aceite, colonia, polvos, cepillos de cabeza y ropa y peines, á 6 reales por abono de nueve.
Magnífico jardín y restaurant a cargo de un fondista extranjero.
Baños medicinales de todas clases, á cargo de un profesor facultativo y otro farmacéutico.
El Demócrata, 21/07/1880

Los que han perdido mucho con estas innovaciones son los pobres baños del Manzanares, que eran, antes de que los trenes de recreo acercasen las playas de San Sebastián, Bilbao y Santander, el gran recurso de los madrileños. Los concejales tenían sus baños privilegiados dentro del Vivero; seguían luego !os de los Cipreses, las primeras aguas para el público; continuaban luego los de los Jerónimos, y hasta el puente de Toledo marchaba el pobre Manzanares mojando los cuerpos flacos de las madrileñas y proporcionando las delicias de la natación á los madrileños. Cipreses, Jerónimos, San Antonio, Florida: todavía se conservan recuerdos de su antiguo apogeo; pero están llamados á desaparecer muy pronto.
El Día, 27/07/1890

Baldomer Gili Roig. Lavadero público c. 1915, Museu d Art Jaume Morera

En 1897 un periódico nos da una visión muy negativa ¿o realista? de los baños en el río Manzanares.
Cada baño pertenece á un lavadero, llevando su nomenclatura. Anúnciase en la puerta con negras manos indicadoras ó con alegres banderolas nacionales, Y aunque todo aquello resulta como propio de un país de la miseria, no hay baño, ni lavadero, ni ventorrillo que no ostente un pomposo rótulo. Encontráis los baños del «Sol», de «Oriente», del «Arco Iris», del «Andaluz», del «Maragato», del «Siglo», de «San Antonio de la Florida», de «Los Jerónimos», del «Torero». Nombres, á cual más retumbantes, reveladores de los gustos ó de la natalidad del propietario, ó acaso de añejas tradiciones.
Desciéndese á los baños por la misma escalerilla que guía á los lavaderos [...] Gallinas y cerdos, cacareando ó gruñendo, escarban ú hozan en la tierra húmeda. Manadas de chiquillos, medio desnudos, se revuelcan jugando aquí y allá. Y á la entrada de los ventorros, sentados á la redonda y mugrienta mesa, característica de taberna, vagabundos y mozos de cuerda, mendigos y carreteros, comen silenciosamente alguna flaca pitanza [...] Si ese es el marco ¿cómo ha de ser el cuadro? [...] Allí están los baños, formados de tablas repintadas, cubiertos de esteras viejas [...] Cuelga á la entrada una cortina cualquiera, de yute deshilachado, de percal descolorido, de alfombra agujereada [...] Si son feos por fuera, son lúgubres por dentro. Los baños generales no disponen de otros adornos que unos bancos y unas perchas, que corren por los cuatro costados. Písase pelado el suelo, sin esterilla, clavándose la arena en las plantas. Estos estanques valen veinticinco céntimos. Y si pasáis á los baños reservados, que cuestan cantidad doble, no halláis tampoco mayores ventajas. La ropa de baño, sábana y calzoncillos, se estima en otros veinticinco céntimos [...] Los propios dueños de los baños reconocen estas desventajas. Ellos levantarían baños hermosos, elegantes, bien acondicionados. Colocarían utensilios para la toilette. Establecerían un botiquín para accidentes repentinos, tan frecuentes en todo balneario; organizarían un pequeño restaurant para tomar un refrigerio. Pero, sabido es que, en verano, las personas ricas se marchan á bañarse en otra parte. Queda, pues, el pobre Manzanares como recurso de sus iguales, los pobres.
Nuevo Mundo, 15/09/1897

El motín de las verduleras

Verduleras junto al Mercado de la Cebada

Las verduleras siempre han sido mujeres de armas tomar. Luchadoras por el pan de ellas y sus hijos no se arredraban ante nadie; su lenguaje popular, descarado y en ocasiones obsceno se ha convertido en un lugar común. Un periódico en 1846 nos cuenta la "prudencia y sigilo" que utilizaban.

La funesta pasión de los celos, que tantas víctimas tiene á su cargo, ha llegado á penetrar hasta de la plazuela de San Miguel. Ayer á las ocho de la mañana dos verduleras que adolecían de esta enfermedad, trataron de desahogarse con aquella prudencia y sigilo que acostumbran. La primera insinuación fue tirar una de ellas á su rival una pesa de dos libras. En seguida se agarraron tan fuertemente del pelo, que entre ocho hombres no pudieron separarlas hasta que se quedaron con los mechones en la mano. Se golpearon á su placer, aturdieron el barrio á gritos, hasta el punto de causar un medio motín en tales términos, que á no haber acudido la policía, indudablemente las hubiera sucedido lo que á los dos famosos perros del matadero de Sevilla, que se comieron el uno al otro y solo dejaron los rabos. 
La Esperanza 18/10/1845

El margen que les quedaba a las verduleras tras las ventas era escaso por los precios que les imponían los asentadores o mayoristas, así que no admitían regateos.

Acercóse una señora á un puesto de fruta, y preguntó á la mujer que la vendía á cómo daba los melocotones.
—A dos reales, contesto esta.
—Quiere Vd. a doce cuartos?
—Pues yo! a doce cuartos.... que barato compra Vd. señora... el demonio de la señora del trompón... cuando no la he tirao la pesa a la cabeza...
De esta manera y usando otras veces de las palabrotas mas obscenas y groseras, suelen provocar escandalosamente á los compradores hasta que se hallan á larga distancia. Este es un abuso muy antiguo en Madrid, donde los encargados de hacer guardar el orden en los mercados, parece se cuidan poco de evitar estas escenas repugnantes.
El Español, 06/08/1846

A lo largo de los años hubo muchos tumultos protagonizados por las verduleras. En 1885, en un momento de escasez de alcachofas, un día los acaparadores adquirieron al contado una gran partida de alcachofas para entregarlas luego a precio crecido a las vendedoras ambulantes. Se corrió la voz del abuso entre las verduleras e iniciaron un tumulto.

Un grupo de 1.000 próximamente bajaron al sótano de la plaza, centro del mercado al por mayor, y repitió allí con más energía las protestas comenzadas en la calle. Algunas vendedoras, más atrevidas que sus compañeras, se arrojaron sobre los revendedores, arañándolos y dándoles de palos con tal furia, que en pocos momentos hicieron varios contusas y algunos heridos [...] Los revendedores se ponían precipitadamente en salvo; los guardias de orden público y municipales interponían inútilmente su autoridad siendo arrollados en distintas ocasiones, y las verduleras protestaban volcando infinidad de sacos de patatas y cestas de espárragos y otras verduras que pisoteaban ó arrojaban á los guardias. Todas las hortalizas que había en el sótano, cuyo valor ascendía á 10.000 pesetas próximamente, quedaron destrozadas.
Una vendedora joven, encarándose con un vendedor, le preguntó:
—¿Cuánto vale la docena de alcachofas?
—Catorce reales.
—Tómelos V., dijo; y levantando un palo de romana dio tantos y tales golpes al asentador, que á no quitárselo de las manos, hubiese dado de él muy mala cuenta.
El Día, 21/03/1885

Pronto se personaron las autoridades para calmar los ánimos y negociar.

No recibieron por el pronto muy bien las amotinadas á las autoridades; pero merced á grandes esfuerzos, el gobernador penetró en medio de ellas, ó imponiéndoles silencio, logró hacerse escuchar.
—¡A ver, una comisión que me explique lo que pedís! ¡Esta y esta!...
—¡No! ¡esa no! ¡Yo! y ¡yo!...
—¡Silencio!
Por fin lo hubo. Una verdulera tomó la palabra:
—Señor gobernador: nosotras sólo queremos justicia, que es lo que no se usa por esta tierra. Nosotras somos unas pobres y esos unos gandules, quo nos roban el pan de nuestros hijos. Diga usía, ¿es justo que esos... tíos ganen muchos días 40 duros y nosotras sudamos el quilo para ganar 40 céntimos? ¿No ha quitado usía los revendedores pa los espectáculos públicos? ¿Pues no es más preciso comer que divertirse? 
La Época, 22/03/1885

En la calle de la Ruda se instalaban multitud de verduleras ambulantes para vender su mercancía. El paso solía quedar obstruido y la calle sucia por restos de verdura cuando se retiraban las vendedoras. Las quejas eran frecuentes.

MAS QUEJAS.—La calle de la Ruda se ha convertido en una mansión de furias, á juzgar por los descompasados gritos y obscenas palabras con que algunas verduleras allí situadas corrompen el aire, por medio del cual llegan sus inmorales dichos á oídos de jóvenes honestas y de la pacífica vecindad. Las referidas vendedoras impiden además el tránsito ó insultan á cuantas personas de ambos sexos tienen la desgracia de pasar, y de vez en cuando disputan unas con otras, resultando de semejantes contiendas una salva de puñetazos, tirones de orejas, repelones y zapatazos. Esperamos que la autoridad haga cuanto esté de su parte para evitar un mal de que se nos han quejado ya varios padres de familia. Bien es verdad que es propio de la época en que vivimos. Ahora por desgracia se piensa en comprimir el pueblo, no en educarle.
El Clamor Público, 23/07/1853

Verduleras en la calle Toledo esquina a la calle de la Ruda

En 1887 se produjo una gran disputa entre las verduleras del mercado de la Cebada y las de la calle de la Ruda.

Las verduleras de los puestos fijos, se quejaban de la escasez de venta y de la insostenible competencia que las hacían las vendedoras ambulantes, sus constantes enemigas. Estas palabras fueron oídas por algunas de sus competidoras, y contestaron con amenazas, injurias y unos cuantos patatazos. Los guardias municipales y de Seguridad quisieron poner paz entre las amotinadas, y entonces resultó lo que era de esperar: un tumulto espantoso  y una gritería inmensa, que duró hasta las nueve de la mañana. A esta hora parecía que los ánimos de las amotinadas se habían calmado, pero como los municipales retenían las cestas recogidas á las vendedoras ambulantes, al ver que no se las entregaban, comenzó de nuevo la gritería y el motín se reprodujo con más brío que antes [...] el escándalo estaba en su período álgido; pero se había logrado interponer un fuerte pelotón de guardias al mando de sus jefes entre la calle de la Ruda, donde seguía arreciando la contienda, y las batalladoras verduleras tropezaron con el primer inconveniente: el aislamiento. El teniente alcalde del distrito, el delegado de mercados y el inspector, lograron interponerse entre las amotinadas, y fueron poco á poco aplacando su cólera.
El País, 16/11/1887

Pero fue en 1892 cuando las verduleras de la calle de la Ruda iniciaron el gran motín conocido "motín de las verduleras". Contra lo acostumbrado, todos los periódicos de la época publicaron detalladísimas crónicas sobre todos los incidentes producidos, destacando especialmente las de El Siglo Futuro, El Día y El Correo Español en los números publicados los días 2 y 3 de julio de 1892.
El conflicto se originó por una brusca subida de arbitrios. La comisión del Ayuntamiento encargada de la redacción de la tarifa de arbitrios, formó otra que variase los precios, de 10 céntimos a una peseta, a través de una escala que se publicó.

Para que nuestros lectores puedan juzgar de la equidad que ha presidido al establecimiento de los impuestos en cuestión, hé aquí, tomados al azar, algunos artículos de los comprendidos en la tarifa que van a pagar:
[...] 
Pagarán 25 céntimos: vendedores de frutas, verduras y sal, por cada banasta, sera, bandeja, caja ó cualquier artefacto semejante.
[...]
No necesitamos esforzarnos para demostrar que esto no es más que el impuesto sobre la miseria.
El Correo Español, 02/07/1892

El nuevo arbitrio entraba en vigor el 1 de julio pero la ineficaz burocracia del ayuntamiento hizo que no hubiesen llegado a las Inspecciones municipales los correspondientes recibos. El día 2 de julio comenzó en la calle de la Ruda el cobro.

En cuanto los guardias empezaron con toda solemnidad, armados de lápiz y cartera, la cobranza, en aquel punto, empezó la batalla, que no acabó en todo el dia.
—¡No pagamos!
—¡Mueran los guardias!
—¡No queremos dejarnos robar!
—¡Que nos dejen comer!
—¡Abajo el impuesto!
El Siglo Futuro, 03/07/1892

La calle de la Ruda fué donde se originó el motin. Las verduleras que ocupan las dos aceras en toda extensión de la calle excitadas ante la tenacidad de los exactores del impuesto y movidas de un sólo impulso, retirando ó abandonando sus mercancías uniéronse todas para insultar a los guardias, y en medio de una gritería infernal obligaron a las que tenían puestos ó establecimiento fijo á cerrarlos, y se encaminaron á la plaza de la Cebada. El numero engrosaba por momentos, y dentro ya del gran mercado de hierro, suspendieron las transacciones, cosa que les fué muy fácil, porque muchas se les unían espontáneamente y otros vendedores aprovechaban la ocasión para eludir el pago por el dia de hoy. Los que se resistieron á cerrar vieron en un momento destrozadas sus mercancías. El mercado de la Cebada quedó desierto y los puestos y almacenes cerrados. La manifestación se organizó, ó para hablar con más propiedad, se improvisó delante del mercado; flotaron varias banderas con los colores nacionales, algunas ostentando inscripciones, y en derredor de ellas se agruparon las amotinadas.

En la plaza de la Cebada, una rubia de buenos ojos y toda desgreñada, conocida, según se nos dijo, por la Sarasate, enarboló la bandera de la rebelión, llevando en la diestra mano una larga vara, en cuyo extremo ondeaba un pañuelo encarnado. Siguieron á esta insignia, en el primer momento, setenta vendedoras. He aquí el discurso de la Sarasate:
«Compañeras de desgracia, compañeras ultrajadas por los de la plaza de la Villa, en estos momentos, ya en todas las plazuelas, están dispuestas á no pagar para vicios á los que tienen más dinero que nosotras. Todas hemos de ir por diferentes calles de las más próximas á esta plazuela, á fin de obligar á todo el comercio á que nos secunde en nuestro propósito, y ¿sabéis cómo hacerle que cierren las puertas? ¡Unión y nada más!» Multitud de voces de las asociadas: ¡Bravo! ¡Bien dicho! O semos ó no semos. Otra voz: ¡Chicas, á comprar varas y hacer banderas! La multitud se dirigió á una tienda donde veían dichas varas, é inmediatamente casi todas las mujeres ostentaban la señal de la insurrección.
Cuando la multitud estaba dispuesta á cumplir su programa, un guardia municipal tuvo el mal acuerdo de querer cobrar el impuesto á una vendedora, á inmediaciones de la calle de la Ruda. Entonces empezó el movimiento, y estalló el conflicto. El guardia tuvo que entrar precipitadamente en un portal para defenderse de las piedras que le dirigían las amotinadas.
Varias voces- Dejadle, chicas, él cumple con su deber [...]

La Ilustración Nacional. La Sarasate arengando a sus compañeras

Ante el cariz que tomaba la sublevación las autoridades municipales se asustaron y acudieron al gobernador.

Llegada del gobernador. Las nueve serían cuando el señor marqués de Bogaraya, enterado de lo que ocurría, se presentó en el lugar del suceso acompañado de su secretario y algunas autoridades. Empezó por aconsejar á las manifestantes que depusieran su actitud, y que fuesen á su despacho á manifestarle aquello que ellas creían perjudicial á sus intereses, que él las atendería en sus pretensiones, y que despejasen la vía pública, restableciendo con ello el tránsito de tranvías y carros que en cifra numerosa obstruían la calle de Toledo y adyacentes.

Muchas de las manifestantes hablaban á la vez al gobernador, exponiéndole sus quejas y sus deseos, y en verdad que la situación era difícil para entenderse, pues no se oían más que estas ó parecidas frases, acompañadas unas veces de silbidos y en varias ocasiones de aplausos:
—Todos son lo mismo.
—Siempre todo esto acabará pa ná.
—No somos españolas, no tenemos sangre en las venas, y los hombres son unos gallinas.
[...]
Después de conferenciar á duras penas el gobernador con las amotinadas, dentro del Mercado, que se abrió exclusivamente para el caso, sin que pudiera hacerse entender de ellas, salió de aquel centro mercantil y dirigióse á pié por entre la masa de carne humana en dirección al Gobierno civil.
Una de las amotinadas que escuchó de labios del gobernador que todo se arreglaría, exclamó frente al instituto de San Isidro:
—Compañeras, ¡viva el gobernador!
Y la multitud exclamó:
—¡Vivaaa!...
Pero esto duró poco tiempo, pues cuando los vítores concluyeron, otra voz vino á turbar el relativo reposo. He aquí la voz que dio la Pelusa, una de las protagonistas del alboroto:
—¿Sabéis lo que os digo? Que todo esto va á ser una coba.
Voces: ¡Abajo el arbitrio! ¡Abajo los abusos!

Mientras una parte de las verduleras seguía al gobernador hasta el Gobierno Civil para negociar, otra gran parte empezó a recorrer las calles para imponer el cierre de los comercios. El único negocio que consideraron imprescindible y respetaron fueron las boticas.

Para conseguir este propósito llegaban hasta la violencia, gritando con voces destempladas:
—¡Fuera la venta!.... ¡A la calle todo el mundo!.... ¡Que se coman los codos de hambre todos los ricos!

Tocó en turno la tienda número 7 de la calle del Humilladero, y una mujer, dueña de la misma, que se hallaba con su hijo, joven de unos veinte años, se rebeló contra las exigencias de la manifestación, y á voz en grito exclamó: «¡No cierro, ni cerraré, y no es porque no esté conforme con vosotras; es porque creo que ningún provecho obtendré con complaceros!»
Allí fué Troya.
Una voz.—Que cierre.
Varias voces.—Que esas puertas no permanezcan asi ni un momento.
La dueña y el hijo.—No cerramos.
La multitud.—¡A ellos!
Y seguidamente piedras que llevaban en prevención las amotinadas, trozos de vasijas que rompían en la vía pública á los que las llevaban, pero con asentimiento de las poseedoras, todo fué lanzado súbitamente sobre el hijo y la madre. Estos, cada uno con un enorme garrote, hicieron frente á la multitud. Los defensores de su tienda, al ver la esposición que corrían, abandonaron el palo en señal de capitulación, y cinco minutos después aquella fortaleza quedó herméticamente cerrada.

Un tabernero apodado El Che se negó á cerrar la tienda, diciendo:
—¿A qué queréis que cierre? ¿Cómo vendo yo?
—No hay más remedio, ó romperemos todo lo que haya en la tienda—contestó una verdulera.
—Pues mira, que entren todas y que beban lo que quieran. Yo convido.
Como era natural, en vista de la invitación entraron aquéllas en el establecimiento y tomaron cuantas copas quisieron. Seguidamente El Che cerró su tienda y las verduleras empezaron á aplaudirle.

En el Gobierno Civil el marqués de Bogaraya fue entrado casi en brazos por los oficiales del cuerpo de Seguridad que tuvieron que arrancarle de entre las vendedoras que le acosaban estrechamente a fin de manifestarle sus cuitas y pretensiones.

—Dejadme—decía el gobernador;—ahora, en cuanto pueda penetrar en el edificio, recibiré á una comisión de vosotras, os escucharé y se arreglará todo.

Un periódico dejó registrado para la posteridad los nombres de algunas de las que componían la comisión.

He aquí el nombre de los que la formaron: Carolina Paraper, presidenta; y de las vocales Valentina Trejo, María Fernández, María Pintado, Manuela Gallo, Matilde Lago, María López, Alejandra López, Gregoria León, Matilde Yañez, Vicenta Cabanas, Josefa Serrano, Carmen Moya, Esperanza Tabaca, Manuela Ortiz y algunas otras cuyos nombres no recordamos, porque al preguntarlas ya dentro del gobierno civil como se llamaban, todas nos contestaron á la vez.

Tras una corta conferencia el gobernador les aseguró que el incremento en el arbitrio quedaba anulado y que volverían a pagar la misma tarifa que el año anterior. En prueba de ello, el alcalde publicó un bando que fue fijado en las esquinas.

Alcaldía-Presidencia del Ayuntamiento de Madrid.
Para que sea conocido con claridad por el público el verdadero alcance del impuesto llamado de vendedores ambulantes, esta Alcaldía-Presidencia hace saber que el citado impuesto se seguirá cobrando en la misma forma y por la misma cuota que durante el año económico anterior, pues no se ha introducido en esta materia variación alguna.
Madrid 2 de Julio de 1892.—El alcalde presidente, Alberto Bosch y Fustegueras.
 
Verduleras junto al Mercado de la Cebada

Pero ya era tarde para poder desactivar el motín. En la calle surgieron nuevas protestas y nuevos gritos: «No queremos eso tampoco: queremos la desaparición total del impuesto». Vista la imposibilidad de disolver el tumulto por la vía pacifica, el gobernador se puso de acuerdo con el coronel de la Guardia Civil, señor Fajardo, y ambos convinieron dar una carga, que ocasionó los sustos y carreras consiguientes. A partir de este momento las cargas se sucederían a lo largo del día porque el motín ya se había extendido por todos los mercados y calles céntricas de Madrid. Por la mañana se habían unido las lavanderas a las sublevadas, pero por la tarde ya se habían incorporado hombres, mujeres de todos los oficios y desocupados que se apuntaban a cualquier tumulto.
Aún hubo otro intento de acabar con el motín cuando a las cinco de la tarde el gobernador publicó otro bando que ya no era conciliador.

D. Gonzalo de Saavedra y Cueto, marqués de Bogaraya, gobernador civil de esta provincia.
Hago saber: Que habiéndose hecho por mi autoridad durante la mañana de hoy todo género de exhortaciones á los grupos tumultuarios que discurren por las calles de esta capital, sin que haya dado resultado alguno, prevengo á los revoltosos que estoy dispuesto á utilizar las facultades que la ley me concede contra los que no depongan inmediatamente aquella actitud, y usaré contra ellos de la fuerza armada, sin consideraciones de ningún genero, hasta dejar expedito el tránsito público y restablecido el orden. De la prudencia y cordura de los habitantes de Madrid espero todavía que habrán de evitarme la dolorosa necesidad de usar con todo rigor de los medios coercitivos más enérgicos; pero si así no fuese, desde luego advierto que la energía de la represión corresponderá á la violencia de las agresiones.
Madrid 2 de Julio de 1893.
EL MARQUÉS DE BOGARAYA

Pero en las calles ya se escuchaban otros cánticos y voces.

Desde la plaza de Antón Martín á la calle de la Magdalena, desembocó un grupo cantando la Marsellesa y produciendo bastante alboroto. Entonces, de la plaza del Progreso, salieron unos 20 guardias civiles de á caballo. Los portales se cerraron, hubo carreras. Pero el grupo se disolvió.

De las verduras a «La Marsellesa»
Lo que empezó esta mañana por una protesta de las verduleras contra la gestión del alcalde ha venido á parar ¡quién lo creyera! en vivas á la república y cánticos de «Marsellesa.»

La Puerta del Sol y otros puntos principales fueron ocupados militarmente y la revuelta se extinguió al llegar la noche y vaciarse las calles; muchas estaban a oscuras porque todos los faroles estaban rotos. Al día siguiente hubo un tímido intento de reanudar la revuelta pero no prosperó.

Esta mañana á las ocho, un grupo de verduleras y algunas lavanderas intentaron promover nuevo alboroto en la plaza de la Cebada; pero las parejas de la Guardia civil, enviadas desde la madrugada en previsión de lo que pudiera ocurrir, han disuelto el grupo, sin que á la una y media de la tarde, hora en que cerramos nuestra edición de provincias, haya ocurrido ningún nuevo incidente. En los mercados, en la calle de Toledo y Embajadores hay parejas de la Guardia Civil por sí ocurriera algo durante la tarde de hoy.

La calle de la Ruda en la actualidad. Al fondo la Plaza de Cascorro

A MODO DE EPÍLOGO

El motín de las verduleras fue un motín provocado por el incremento abusivo de un arbitrio. Al ser las verduleras trabajadoras autónomas no dependientes, este motín no puede encuadrarse en la lucha del movimiento obrero. Además, cuando las verduleras fueron a la Fábrica de Tabacos buscando el apoyo de las cigarreras, no lo consiguieron.

El grupo tumultuoso se detuvo frente al a Fábrica y prorrumpió en gritos y excitaciones para que salieran las cigarreras. Estas, en prueba de que no querían unirse al motín, cerraron las ventanas. Las cigarreras decían:
—Cuando nosotras tuvimos disgustos nadie nos ayudó, á nadie ayudamos nosotras.
Las vendedoras tiraron piedras á las ventanas y puertas.
El Siglo Futuro 03/07/1892

Las vendedoras ó manifestantes [...] llegaron á donde querían, frente á la puerta de la Fábrica de Tabacos, á pedir auxilio á las cigarreras, que no sabemos con qué carácter iban á prestárselo, puesto que ellas ni son ambulantes ni vendedoras, que sepamos [...] visto por las manifestantes que no lograban su objeto, decidieron seguir la peregrinación.
El Día, 02/07/1892

Fue un movimiento popular fuera de los partidos políticos de la época.

Este no es movimiento fusionista, ni republicano, ni socialista, ni anarquista. Por el contrario, fusionistas -y republicanos—se entiende los que componen las minorías de ambas Cámaras—no son mejor tratados por el pueblo, pues de los primeros dicen que todo eso del debate político es una farsa, y de los segundos dicen que ni al aumento de las tarifas de ferrocarriles se opondrán sino por fórmula. Este es el alzamiento de un pueblo oprimido, á quien se ahoga con los nuevos tributos, y á quien la vida es ya una carga pesada bajo la dominación desastrosa del liberalismo.
El Correo Español, 02/07/1892

Fue un motín femenino —el feminismo aún no existía— porque las verduleras rechazaron la participación de los hombres que eran tildados de "gallinas" o "inútiles".

En la calle de Traviesa, contigua al gobierno civil, un grupo como de una docena de mujeres sorprendió al coronel Morera, y aprovechando lo estrecho del sitio, que le impedía defenderse, descargó sobre él buen número de palos, de los que con dificultad logró librarse el jefe del Cuerpo de Seguridad.
Una manifestante decía, al ver que los hombres tomaban parte en el motín:
—¡Fuera los hombres! Cuando las mujeres hacemos lo que es debido, no deben meterse los hombres en nuestras cosas.
La Correspondencia de España, 03/07/1892

En la Plaza Mayor la mujer que capitaneaba el grupo más numeroso luchó cuerpo á cuerpo con un guardia civil, diciendo á éste:
—¡Pega, hombre! ¡Si no lo haces, no valdrás ni los once reales que ganas!
El Siglo Futuro, 03/07/1892

Los periodistas adoptan un tono como si estuviesen relatando otro 2 de mayo, pero están interesados en resaltar el atractivo físico de algunas amotinadas.

La hija de la Pelos, una muchacha muy conocida en los puestos de la calle de los Tres Peces, estuvo hecha una brava disparando proyectiles, fabricados sobre el mismo campo de batalla con coles y repollos, hasta agotar todas sus municiones. Otra heroína, muy guapa por cierto, ha sido María Ugalde, que enarbolaba una bandera nacional, y como si fuera primer espada á quien le molestasen en la brega los de su cuadrilla, decía á grito pelado, con trágico ademan:
—¡Fuera los hombres! Nos bastamos las mujeres.
El Día, 02/07/1892

María Ugalde, una joven de unos veinte años de edad, rubia, delgada y de fisonomía muy simpática, era digna de llevar la bandera. Se la ha visto en los sitios de mayor peligro, muy serena. Cuando en las postrimerías de la jornada la vimos en el gobierno civil estaba ronca, pero muy animosa. Petra Algarra, tipo completamente opuesto, muy morena, de ojos vivos y también joven, llevaba puesta una boina encarnada.
El Día, 02/07/1892

Hermosísima era otra capitana que blandía en la diestra un hermoso bergajo, con el que se vanagloriaba que había dado muchos palos. Victoria Castro, que así se llama esta linda chiquilla, no es vendedora, ni verdulera; y si tomó parte tan activa en varios de los episodios de la jornada, ha sido á impulsos del amor filial. Victoria es hija de un anciano vendedor ambulante, que trabaja para que su hija sea la reina del barrio con lo que le produce su modestísimo comercio.
El Día, 02/07/1892

El símbolo más utilizado en las marchas de las verduleras aquel día fue una escoba o un palo con un trapo rojo o negro atado a su extremo. También utilizaron cuatro banderas con los colores nacionales en dos de las cuales aparecían estas inscripciones: ¡Vivan las vendedoras! ¡Abajo el impuesto! Los periodistas se fijaron en los símbolos que llevaban algunas manifestantes: una escoba, un palo de silla y una tabla de una cuna. Otra, en un palo, llevaba un delantal negro, en la punta del palo una vejiga y unos rábanos atados al pico del delantal. Sobre una horquilla de colocar cortinas había puesto otra un panecillo de los llamados redondos, un pedazo de percalina encarnada y unas flores.

Estas verduleras de armas tomar eran autónomas, muchas no tenían marido ni querían tenerlo, y en una época en la que las mujeres "decentes" tenían vetado acudir a los cafés elegantes, ellas acudían a los cafés populares de San Millán o del naranjero en la plaza de la Cebada. A pesar de todo sabían que estaban en el escalón más bajo de su autonomía, el de las que ni siquiera tenían concedido un puesto fijo en el mercado.