Tiempo de carnaval (I)

Pieter Brueghel el Viejo. 1559. La lucha entre Carnaval y Cuaresma

La palabra 'carnestolendas', que aparece frecuentemente en los periódicos del siglo XIX, proviene del latín y tiene el significado de 'retirada de la carne'; se refiere a los días previos al miércoles de ceniza que es el comienzo de la cuaresma. Las madrileños esperaban con impaciencia esos días de carnaval en los que se toleraba cierta subversión social. Los enamorados encontraban oportunidad de tratarse sin la vigilancia de una madre o un tutor; en los matrimonios, el hombre o la mujer podían acudir a un baile de máscaras para flirtear o citarse con su amante, confiando cándidamente que el otro no hiciese lo mismo; las chicas jóvenes podían acudir a sus primeras fiestas; bajo el anonimato del disfraz se podían gastar bromas más o menos pesadas a los conocidos, por pura diversión o por consumar una pequeña venganza; los subordinados con máscara se permitían tutear a sus superiores y soltarles alguna pulla; había francachelas públicas con comida y bebida...
Como sucede en todas las celebraciones, las diversiones iban cambiando con los tiempos. 
 
La ilustración que de pocos años acá adelanta prodigiosamente en nuestro pueblo, va desterrando de Madrid ciertas prácticas carnavalescas de mal género, de las cuales aun quedan algunos rezagos en los barrios bajos. Una de ellas es saludar á los pasageros con bombas de agua de jabón, en plantarles mazas y rabos, consistiendo aquellas en un redondo ó careta recortada de paño, impregnada en polvos de yeso, que se arroja al descuido sobre la espalda del prógimo distraído, y estos en largos trapos ó papeles que con un alfiler hecho gancho se prenden á los vestidos para mover á risa á los que lo ven, y saludar á los chasqueados con una grita ó cencerrada, ó con los cantares de «saca la maza que la lleva, el borriquito que va á la plaza, ó saca el rabo etc.» Empero aun mas pesadas eran estas burlas en lo antiguo, pues que aun en el siglo pasado se divertían las criadas de las casas en desplanchar las valonas de los caballeros á geriganzos que les tiraban desde los balcones y ventanas por entre las celosías; en arrojar los jóvenes á las damas huevos llenos de agua de olor, y en insultar la plebe á las damas que iban en sillas de manos y mofarse de sus rodrigones, que así llamaban á los lacayos, que las acompañaban á caballo; asi como también el chasquear en los convites y el preparar monedas clavadas en el suelo para burlarse y dar una estrepitosa cencerrada al crédulo que se bajaba á cogerlas.
Museo de las familias, 25/02/1847
 
Los 'gallos de carnaval' era una de las diversiones tradicionales que seguía celebrándose; era como el juego de la piñata pero más cruento.
 
los gallos de carnaval que hemos visto estos años en Madrid á las lindas manólas del Lavapies, el cual consiste en atar seis ó siete de dichas aves en una cuerda tirante de una á otra acera, y vendadas las jóvenes citadas, dirígense con un espadín desnudo hacia el parage donde vienen á caer los gallos descargando un tajo hacia ellos para alcanzar el premio, siendo la diversión el que ó antes de llegar ó después de pasar, descarga el golpe la que marcha á la suerte y queda burlada lo que promueve á risa generalmente.
Observatorio pintoresco, 10/09/1837
 
El manteo del pelele, que fue inmortalizado por Goya en un cartón para tapiz, es una diversión que recientemente ha sido recuperada en el carnaval de Madrid.
 
Una de las diversiones mas grandes del Carnaval, han sido hasta nuestros dias los peleles. Eran estos unas figuras de hombre y de muger que se colocaban en los balcones y ventanas de las personas de buen humor, ó en las puertas de las festivas y graciosas manólas del Avapies y demás barrios bajos. Si los de los balcones no tenían otro objeto que el de provocar la risa por sus caretas y disfraces, los de estas servían para diversión de las graciosas y saladas hijas del Manzanares, que se entretenían en mantear al pelele al compás de festivos cantares hasta que le destrozaban, concluyendo por quemarle el martes en la noche antes de empezar sus airosos bailes.
Museo de las familias, 25/02/1847

La fiesta popular más ruidosa era el famoso 'entierro de la sardina' que entonces se celebraba en la llamado pradera del Canal. Este paraje actualmente corresponde con Madrid Río por los alrededores del puente de Praga.
 
El miércoles por la tarde tuvo efecto el pomposo entierro de la Sardina, en la pradera del Canal [...] Multitud de carruajes particulares y de alquiler, calesas, tartanas, caballos y gentes á pié llenaban el espacio que media entre la puerta de Atocha y el embarcadero, desde la una de la tarde hasta las ocho de la noche [...] Los que ocupaban las orillas del rio y del Canal se entretenían en bailar y comer con el mayor orden, y sin que haya habido que lamentar la menor desgracia. El verdadero entierro de la Sardina se hizo con grande ostentacíon y aparato. Rompían la marcha, á guisa de batidores, seis moros montados en pollinos, tocando cornetas, pífanos y atabales y marchaba detrás el carro fúnebre tirado también por dos jumentos y acompañado por unos cuantos enmascaradog á pié; á quienes precedía un estandarte negro. La caja de la sardina era un pellejo pequeño de vino, dentro del que se veía el pescado cadáver. Inútil es decir que el numeroso cortejo que iba luciendo el duelo, se mostraba orgulloso en estremo, al ver que su plan funerario obtenía la aprobación unánime de los concurrentes, manifestada por fuertes gritos de contento y por repetidos aplausos.
El Clamor público, 20/02/1847
Con el fin de hacerse popular entre los madrileños, en 1811 el rey José I —conocido popularmente como Pepe Botella— autorizó los bailes de máscaras por carnaval en el teatro de los Caños del Peral, antecesor del Teatro Real en la actual plaza de Isabel II. Los bailes empezaban a las 8 de la noche y concluían a las 6 de la mañana al son de dos "primorosas" orquestas que tocaban alternativamente. Se publicó un reglamento con normas que debían cumplir los asistentes.
 
Reglamento del baile de máscara que se há de hacer en el teatro de los Caños del Peral en los días 21, 24, 25 y 26 de febrero de 1811.
1.° Qualquiera persona podrá entrar en el baile con disfraz ó sin él.
2.° Ninguno que se haya presentado de máscara ya en el baile podrá descubrirse en él, ni quitarse el disfraz por ningun motivo; y para hacerlo deberá ser en el guardarropa.
3.° Habrá dos piezas separadas, destinadas para guardarropa, y vestirse el que lo necesitare, una para hombres, y otra para mugeres, con perchas numeradas, en que se colocarán por dependientes de entera satisfaccion que habrá en él las ropas y armas que los concurrentes les entreguen, á quienes darán un billete que exprese el número de la percha en que estan colocadas las ropas, y las devolverán á qualquiera hora que el dueño de ellas se presente con el billete en el mismo sitio. Dichos dependientes serán responsables de lo que se les hubiese entregado.
[...]
11.° Ninguna persona, de qualquiera clase ó condición que sea, podrá entrar en él baile con espada, sable, bastón ni otra arma alguna; y las que por su empleo ó profesión pudieren usar armas, deberán dexarlas en el guardarropa. 
Diario de Madrid, 21/02/1811
 
Fachada del Coliseo de los Caños del Peral, en 1788. Madrid. Dibujo del arquitecto Francisco Sánchez

Los bailes fueron un éxito. Se volvieron a celebrar otros tres en abril después de Semana Santa, y se volvieron a organizar otros después del verano en noviembre y diciembre. Entonces surgió un pequeño negocio en torno a esos bailes.
 
En la casa n.° 16, junto al coliseo de los Caños del Peral, quarto principal, se alquilan vestidos para máscaras de hombre y muger, mui primorosos, y para niños y niñas, y máscaras de todas clases adequadas á los vestidos. Estará abierto toda la noche hasta que se finalice el baile, para que puedan vestirse y desnudarse á qualquiera hora que gusten con las comodidades de braseros y demás que ofrece un quarto habitado. El caballero ó señora que guste pasar antes á escoger trage, se le guardará apartado dexándolo pagado, y habrá piezas separadas para vestirse con sirvientes de ambos sexos; y para que á qualquiera hora no se dude la casa y quarto, habrá en el balcón un farol de colores. Se guardará la ropa que se desnuden, dando contraseña para recogerla.
Diario de Madrid, 25/12/1811
 
Otro establecimiento en la calle de los Tintes ofrecía para alquilar trajes femeninos de maja, gitana, jardinera, serrana, armenia y antigua. Y además algo sorprendente para la época, un traje femenino con pantalón: el de turca.
 
En 1814, tras la expulsión de José I y la llegada de Fernando VII se volvieron a prohibir las máscaras. Primero durante las navidades y después en carnaval.
 
BANDO. Que para conseguir el debido buen orden en las noches próximas á la de Navidad, y que las diversiones no le turben, ni sean ocasión de excesos y ofensas no se use el trage de máscaras y disfraces, con los quales provoquen é insulten á persona alguna, ni profieran expresiones obscenas y provocativas, ni se excedan en cometer acciones indecentes, y demostraciones impuras é impropias de la religión y cristiandad de los vecinos y habitantes de Madrid [...] pero se permite en celebridad de las presentes fiestas el uso de los panderos, y demás instrumentos que se llaman rústicos, con tal de que en estas inocentes diversiones se guarde la moderación y conpostura que corresponde.
Diario de Madrid, 15/12/1814
 
El noble carácter de esta nacion y su loable y constante decision en favor de la buenas costumbres, ha tenido el dolor de ver introducir durante la dominación de los enemigos varias novedades en perjuicio del buen órden y decoro debidos á los sanos principios que siempre han distinguido á los verdaderos españoles. Entre otras de las máximas subversivas se adoptó en aquella aciaga época la de que hubiese máscaras públicas y privadas durante el tiempo de Carnaval; pero ya que la Divina Providencia ha auxiliado los esfuerzos de esta valerosa nación hasta el punto deseado de verse en pacifica tranquilidad, báxo el gobierno de su legitimo y amado Monarca, conviene imperiosamente adoptar las providencias convenientes á fin de que las buenas costumbres reciban su antiguo esplendor evitando por todos medios qualquiera abuso que pudiera perjudicarlas; por lo tanto MANDO:
Que ninguna persona, sea de la clase, que fuese, pueda ponerse disfraz de máscara ni pública ni privadamente, baxo el pretesto del actual tiempo de Carnaval, ni baxo otro alguno.
Diario de Madrid, 22/01/1815
Carl Spitzweg. Miércoles de ceniza
 
Durante el Trienio Liberal (1820-1823) en el que rigió la Constitución de Cádiz, se volvió a autorizar los bailes de máscaras. El primero tuvo lugar en enero de 1822 en el Teatro del Príncipe, actual Teatro Español en la plaza de Santa Ana.
 
El Domingo 27 de este mes se tuvo el primer baile de máscara á consecuencia del permiso que el gobierno concedió para esta diversión pública tan agradable á la juventud. Hemos oido hablar á todos con elogio del buen orden, y de la perfecta armonía que se notó en los concurrentes, asi como del buen gusto en los trajes, y de las graciosas invenciones de muchos de ellos. No obstante varias señoras salieron poco satisfechas de la disposición del tablado del teatro del príncipe, que á causa de la mala unión de las tablas las hizo frecuentemente tropezar y sacarles el zapato.
Periódico de las damas. 1822, n.º 5
 
Esta nueva etapa no comenzó con buen pie porque durante el baile del 3 de febrero se hundió parte del tablado resultando heridos algunos asistentes. Como la demanda era alta, empezaron a celebrarse bailes también en otro teatro de Madrid, el de la calle de la Cruz.
 
La empresa de los teatros de esta capital, agradecida á los muchos favores que merece á este heroico pueblo, y atendiendo á la estrechez de la localidad del teatro del Príncipe para que en él puedan contenerse todas las personas que desean disfrutar de los bailes de Máscara, ha obtenido del Gobierno la correspondiente licencia para que éstos puedan también celebrarse en el coliseo de la Cruz. Con este motivo se previene al público que mañana domingo 17 del corriente se verificará en el indicado coliseo de la Cruz un gran baile de Máscara igual á los del teatro del Príncipe; y en este último el séptimo de los que se siguen dando con motivo de las festividades del Carnaval. Los carteles del día anunciarán el orden establecido para la función, y el parage y método con que sé expenderán los billetes.
Diario de Madrid, 16/02/1822

Teatro de la Cruz

Los bailes de máscaras, siempre a merced de los vaivenes políticos, volvieron a ser prohibidos después del Trienio Liberal con la vuelta al absolutismo, pero parece que en los últimos años del reinado de Fernando VII se usaban máscaras y se celebraban algunos bailes porque fue necesario publicar bandos en 1830 y 1831 recordando la prohibición.

BANDO. Manda el Rey nuestro Señor, y en su real nombre la sala de Alcaldes de su Casa y Corte: Que para evitar los desórdenes y abusos que sé han notado en los años anteriores con motivo de las máscaras, infringiéndose las leyes del reino en la materia, ninguna persona de cualquier clase, fuero ó condición que sea, pueda transitar por las calles, de día ni de noche, en traje de máscara, introducirse bajo ningún pretexto en las casas particulares ni se permitan en ellas gentes ni bailes con esos disfraces, bajo las penas prevenidas en las mismas leyes. También se prohibe alquilar ó vender vestidos y caretas para los disfraces, bajo la multa de 20 ducados y la pérdida de los efectos.
Diario de Avisos de Madrid, 27/01/1830
 
En los últimos meses de reinado, estando ya enfermo Fernando VII, la reina consorte María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, actuando como regente, autorizó los primeros bailes de máscaras en Barcelona, una ciudad con muchísima afición a estos bailes y que había gozado de cierta permisividad. Después se autorizaron en Zaragoza y posteriormente en Madrid.
 
Escriben de Barcelona que habiéndose ya principiado, con permiso del Gobierno, los bailes públicos de máscaras que en la época actual acostumbran á darse en aquella ciudad, todo anuncia que este año serán magníficos y muy concurridos, atendido el alborozo que reina en todos los habitantes por el feliz restablecimiento de la salud del Rey Nuestro Señor, y por el entusiasmo con que han sido recibidos los memorables Decretos de nuestra Augusta Soberana.
La Revista española, 19/12/1832
 
El primer baile de máscaras en Madrid tuvo lugar en la calle San Bernardino y fue un éxito. Uno de los disfraces que más le gustó al periodista de El Correo fue el de "indio del Canadá".

Bien han podido gozar de este inocente desahogo, que lleva consigo la diversión dc las máscaras, el copiosísimo número de señoras, y el no menos considerable de hombres que concurrieron al baile de la calle de san Bernardino en la noche del 5 al 6 de este mes. Se veian en él muchos trajes notables por su riqueza ó por lo caprichoso de su composicion; los que á nosotros nos han complacido mas han sido dos: uno de indio del Canadá y otro de beata ó monja, ambos de una esquisita propiedad. La sala de baile estaba adornada con sencillez, pero con buen gusto, y lo mismo puede decirse de las demás piezas, que con ser muchas y capaces no bastaban á contener la numerosa concurrencia que en ellas llegó á reunirse.
El Correo, 08/02/1833
 
En este último año de reinado los más conservadores manifiestan su disgusto por las fiestas de carnaval. El periodista Manuel Casal, más conocido por su seudónimo anagramático Lucas Alemán, publicó un artículo en forma de carta en el que criticaba, además de las máscaras, algunas diversiones como los peleles, los gallos martirizados, la persecución de los perros y...
 
...el vistoso columpio de las jóvenes, que sin recato de lo reservado echan al aire el tinglado para que sea ventilado
El Correo, 11/02/1833
Goya. El columpio (fragmento)

En el carnaval de 1833 se produjo una eclosión de bailes después de una década de prohibición. Un periódico expresó su satisfacción sobre el desarrollo de la fiesta.
 
A medida que se acerca el término fatal de las carnestolendas se aumentan los saraos y diversiones de la estación. ¡Pero qué diferencia de tiempos á tiempos! A poner un pelele en el balcón, á comerse un ojaldre de postre al medio dia, y á asistir por la tarde al teatro á ver una comedia de magia, estaban antes reducidas por lo general las diversiones del pueblo de Madrid en el carnaval. A estos regocijos privados acompañaban desde las calles las ninfas del Avapies y Maravillas, manteando peleles y asaetando con los ojos vendados una porción de gallos colgados, cuyas sangrientas heridas celebraban y aun celebran con risa y algazara los tiernos y sensibles corazones de las manólas madrileñas. Los progresos de la civilización, que alcanzan á todas las condiciones de la sociedad como á todos los actos de la vida, han mejorado el gusto de los habitantes de la corte, y hoy no se divierten ya con lo que antes les arrebataba.
[...]
El que vaya á visitar una casa en estos dias puede estar seguro de encontrar á las señoritas, ó bien durmiendo para reponerse de la pasada fiesta, y prepararse para la venidera, ó bien desenterrando cofias, y briales, chupas y pelucones para acomodarlos á la presente temporada; y mientras cosen y descosen no hay quien las haga hablar sino de la orquesta, el dominó, el bastonero y la mazurca. Si sale uno á la calle á las diez de la noche, no encuentra mas que turcos y sultanas, vestales y arlequines con manólas y majas, acompañadas por contrabandistas y toreros de nuevo cuño. Por esta calle se ve atravesar un desvencijado y estrepitoso coche simon atestado de bailarines y caretas, cuyos enjutos caballos suspiran por el miércoles de ceniza, ó lo que es lo mismo, por el dia en que se los deje descansar: por aquella acera se descuelga una procesión dc dominóes, caperuzas y turbantes que llaman porfiadamente á una puerta, y mientras abren los de adentro se arma en la calle la bataola de soltar capas y ceñirse cardas, que con la prisa se truecan y enredan, causando la desesperacion de los que aguardan, aumentada por los sonoros ecos del violin y el acompasado pisar de los que se huelgan en la sala, olvidados de los que aspiran desde abajo á tomar parle en el regocijo.
El Correo, 18/02/1833
Raimundo Madrazo. Fiesta de carnaval
  
Este año Larra publica en su revista El Pobrecito Hablador el artículo "El mundo todo es máscaras; todo el año es carnaval"
 
¿Qué mejor careta ha menester don Braulio que su hipocresía? Pasa en el mundo por un santo, oye misa todos los dias y reza sus devociones; á merced de esta máscara que tiene constantemente adoptada, mirad cómo engaña, cómo intriga, cómo murmura, cómo roba:::: ¡Qué empeño de no parecer Julianita lo que es! ¿Para eso solo se pone un rostro de cartón sobre el suyo? ¿Teme que sus facciones delaten su alma? Viva tranquila; tampoco ha menester careta. ¿Veis su cara angelical? ¡Qué suavidad! ¡Qué atractivo! ¡Cuan fácil trato debe de tener! No puede abrigar vicio alguno.—Miradla por dentro, observadores de superficies: no hay dia que no engañe á un nuevo pretendiente; veleidosa, infiel, perjura, desvanecida, envidiosa, áspera con los suyos, insufrible y altanera con su esposo: esa es la hermosura perfecta cuya cara os engaña mas que su careta. ¿Veis aquel hombre tan amable y tan cortés, tan comedido con las damas en sociedad? ¡Qué deferencia! ¡Qué previsión! ¡Cuan sumiso debe ser! No le escojas solo por eso para esposo, encantadora Amelia; es un tirano grosero de la que le entrega su corazón. Su cara es también mas pérfída que su careta; por esta no estás espuesta á equivocarte, porque nada juzgas por ella.
[...]
la fantasma despidió de sí un pequeño resplandor, semejante al que produce un fumador en una escalera tenebrosa aspirando el humo de su cigarro, y á su escasa luz reconocí brevemente á Asmodeo, héroe del diablo Cojuelo.—Te conozco, me dijo; no temas: vienes á observar el Carnaval en un baile de máscaras, ¡Necio! ven conmigo; do quiera hallarás máscaras, do quiera Carnaval, sin esperar al segundo mes del año. Arrebatóme entonces insensible y rápidamente, no sé si sobre algún dragón alado, ó vara mágica, ó cualquier otro vagaje de esta especie. Ello fue que alzarme del sitio que ocupaba y encontrarnos suspendidos en la atmósfera sobre Madrid, como el águila que se columpia en el aire buscando con vista penetrante su temerosa presa, fue obra de un instante. Entonces vi al través de los tejados como pudiera al través del vidrio de un escelente anteojo de larga vista. Mira, me dijo mi estraño cicerone. ¿Qué ves en esa casa? — Un joven de sesenta años disponiéndose á asistir á una "suaré"; pantorrillas postizas, porque va de calzón; un frac diplomático; todas las maneras afectadas de un seductor de veinte años; una persuasión sobre todo indestructible de que su figura hace conquistas todavía...
— ¿Y alli? — Una muger de cincuenta años. — Obsérvala; se tiñe los blancos cabellos ¿Qué es aquello? — Una caja de dientes; á la izquierda una pastilla de color; á la derecha un polisón.— ¡Cómo se ciñe el corsé! va á exhalar el último aliento — Repara su gesticulación de coqueta — ¡Ente execrable! ¡Horrible desnudez! —Mas de una ha deslumbrado tus ojos en algún sarao que debieras haber visto en ese estado para ahorrarte algunas locuras.
El Pobrecito Hablador, 03/1833, n.º 12
 
En la década de los 30 del siglo XIX se produce un furor por los bailes de máscaras. El salón de baile del Teatro Real, todavía en construcción, se abre para bailes de máscaras al exorbitante precio de 50 reales.
 
BAILES DE MASCARAS EN EL SALÓN DE ORIENTE. Temeraria empresa habrá sido acaso la de disponer bailes públicos de máscaras en un salón que, por el lujo y buen gusto de su construcción, por la estension de sus dimensiones, y por el número de sus dependencias, es superior á cuantos edificios de esta clase se conocen en Europa; pues han debido crecer en razón de esta misma superioridad los gastos para muebles, alfombras, alumbrado y demás necesidades de tan vasto servicio, la dificultad de organizar una orquesta suficiente en número y pericia, y el compromiso de la dirección que trata de corresponder á la pública espectativa [...]
En los departamentos destinados para tocadores, se venderán guantes y zapatos para señoras, y ramos de flores del tiempo y de mano. La orquesta se compone de 60 profesores de los mas acreditados, bien por haber pertenecido, los unos á la real cámara, bien por ser los demás casi todos individuos de las dos orquestas de los teatros de esta corte [...] Habrá espaciosas salas para el ambigú; salas de juego donde serán permitidos el ecarté y tresillo; gabinete de lectura donde se encontrarán periódicos franceses, ingleses, portugueses y españoles, y varios salones para paseo y descanso de los concurrentes. En el ambigú y en las salas de juego se podrá fumar, como igualmente en otras localidades especialmente designadas al efecto por rótulos fijados encima de las puertas. El dueño del almacén de trajes de máscaras de la calle del Príncipe, núm. 13, tendrá en el teatro depósitos de trajes, dóminos y capuchones para señoras y caballeros. Las personas que concurran al baile con prendas de dicho almacén tendrán la ventaja de poder variar de traje en el curso de la noche, con solo abonar la mitad del alquiler de cada traje qua muden. Los bailes se concluirán al amanecer.
Diario de Avisos de Madrid, 22/01/1836
 
A ese precio la asistencia a los primeros bailes fue escasa y la empresa se vió obligada a rebajar el precio a 30 reales. En un artículo sin firma, pero atribuido a Larra, se lee:
 
Por fin el público ha entrado de lleno en la cuestión de máscaras, y los bailes toman vida y alegría [...] Madrid se ha negado á sostener una función al precio de 50 reales, y no solamente ha sido preciso hacer la rebaja imposible, sino que por carambola nos hemos encontrado con la halagüeña verdad de que también el empresario del magnífico salón se ha equivocado. Se ha hecho en él una rebaja (que no se podía hacer) de un duro, reduciéndose el precio á 50 reales, y en el otro la de medio duro (ch'ra follia sperar), reduciéndose al de un duro. Bien se ha dicho siempre, que una verdad trae otra.
El Español, 10/02/1836
Aquel año había donde elegir. El precio medio de los bailes solía ser 20 reales, pero los había más caros y más baratos.
 
¿Gusta V. de un baile dado en suntuoso y magnífico local? Ahí está el teatro de Oriente que convida á satisfacer el deseo. Vaya V., seguro de hallar lo que en Madrid nunca se ha visto. ¿Prefiere V. un baile mas concentrado, digámoslo asi, mas á la mano, pero elegante también, y rozándose con el lujo. El salón de santa Catalina, dice: Aqui estoy; y se encuentra V. con lo que busca. ¿Le conviene á V. un baile, que aunque también sea grandioso, consienta sin embargo el pantalón de color y la levita? No hay entonces que titubear: vayase V. en derechura al coliseo del Príncipe, que alli está. Entran luego los bailes de la Cruz, de la Fontana, y otros muchos, mas ó menos floridos, mas ó menos provistos de concurrencia: pero todos alegres, todos proporcionan diversión al nivel de lo que cuestan y de lo que valen.
Revista Española, 02/02/1836
 
Sobre los bailes más baratos decía un periódico satírico:
 
En cuanto á máscaras también somos nosotros de opinion de que no merecen tal nombre, ni aspiran á él, los caballeros de frac y clac ni lo merecen, aunque aspiren, los moritos que traen por turbante una tohalla, ni las vestales que traen por velo una sábana, ni los que se llaman marineros porque se han venido sin chaqueta y con pantalones de verano, ni aquellos discretísimos ingenios que se ponen la levita al reves, ó se forran de cucuruchos de papel, ó se envuelven en una colcha de indiana. Decimos, pues, que con estos y otros tales, ó nosotros tenemos trocado eÍ juicio, ó no se puede formar un gran baile de máscaras, sino una miserable turba de mamarrachos.
Nosotros 06/02/1838
 
Incluso había baile en la plaza de toros. En este caso en la misma sesión había un batiburrillo de diversiones, algo habitual en las funciones de la época.
 
Las puertas de la plaza se abrirán á las dos de la tarde, y principiará el baile cuando lo disponga la autoridad presidente. Las bandas de música de la Guardia Nacional de infantería y provincial de Santiago, compuestas de ochenta y cuatro individuos, oportunamente colocadas, tocarán á un tiempo y sin mas descanso que el de diez minutos, los bailes siguientes: manchegas, galop, rigodon, jota aragonesa, mazowrka y contradanza. Al frente de cada música habrá un bastonero para la dirección y arreglo de las parejas con el encargo de formar el círculo que fuese necesario. A las cuatro de la tarde habrá un corto descanso, durante el cual, y si el tiempo lo permite, se elevará un magnífico globo aereostático de quince pies de altura, con pinturas alegóricas; y al propio tiempo se permitirá la subida á dos cucañas, que contendrán un pavo y cuatro docenas de chorizos la una, y un jamon y cuatro capones la otra, que servirán de premio al que tenga la destreza de llegar á alcanzarlo. El baile finalizará al ponerse el Sol, anunciándolo las músicas tocando todas el Himno de Riego.
Diario de Avisos de Madrid, 14/02/1836

¿Quién mató a Prim?

Atentado contra el general Prim en la calle del Turco. La Ilustración española y americana

El asesinato del general Prim es un magnicidio sin resolver equivalente en España al asesinato de Kennedy en los Estados Unidos. Había muchas personas interesadas en la desaparición del entonces presidente del Consejo de Ministros, muchos intereses, muchos sicarios y cómplices. Una madeja muy compleja que al poder no le interesó desenredar porque finalmente los autores intelectuales quedaron impunes.
 
El general Prim había conseguido que las Cortes Constituyentes aprobasen mayoritariamente la coronación de un nuevo rey, el italiano Amadeo de Saboya, duque de Aosta, que reinaría con el nombre de Amadeo I. Se oponían a ello el Duque de Montpensier, cuñado de Isabel II, que aspiraba al trono de España; el regente general Serrano que se veía apartado del poder y sus prebendas; los borbonistas que querían restaurar su dinastía con el rey Alfonso XII; los carlistas que querían coronar al pretendiente Carlos VII; los republicanos que se sentían traicionados por Prim al no haber optado por una república...
Amadeo de Saboya, duque de Aosta (Turín, 1845 – Turín, 1890)

A partir de los relatos de la prensa de la época se puede describir el atentado de esta forma:
 
El 27 de diciembre de 1870, pasadas las 7 de la tarde, habiendo anochecido y nevando copiosamente, Prim salió del Congreso por la puerta de la calle Floridablanca. Después de charlar brevemente con Sagasta y otro diputado subió a su berlina acompañado por sus ayudantes Moya y Nandín. La berlina inició el camino hacia su residencia, el Ministerio de la Guerra que estaba en el palacio de Buenavista. La ruta era: calle de Floridablanca, calle del Sordo (actual Zorrilla), calle del Turco (actual Marqués de Cubas) y cruzando la calle Alcalá, calle del Barquillo donde frente al número 13 estaba la entrada a su residencia. Al llegar al final de la calle del Turco el cochero tuvo que frenar porque había dos vehículos interceptando el paso. Moya, sentado en la berlina frente a Prim y Nandín, se asomó por la ventanilla para ver qué sucedía. Vio venir un grupo de hombres armados y solo le dio tiempo a decir: "Agáchese mi general que nos hacen fuego". Del portal del número 1 habían salido varios hombres disparando e inmediatamente de los coches parados y de la taberna esquina con Alcalá salieron dos grupos de hombres que dirigiéndose a izquierda y derecha de la berlina hicieron fuego a corta distancia con armas de diverso calibre y escopetas cortas cargadas con posta de grueso calibre. Prim recibió impactos a corta distancia en el hombro izquierdo, codo y dedo anular de la mano derecha. Nandín sufrió graves heridas en una mano y Moya resultó ileso. El cochero de la berlina de Prim dando latigazos consiguió arrancar empujando y volcando uno de los coches que obstruía el paso; después cruzando a escape la calle de Alcalá entró en la calle de Barquillo hasta el Ministerio de la Guerra. Allí, según la prensa, Prim entró por su propio pie a pesar de las heridas. Los asesinos huyeron hacia el paseo del Prado en caballos que tenían preparados en la esquina de la calle de Alcalá.
Museo del Ejército. Berlina del general Prim en la que se aprecian impactos de postas

El gobierno y la prensa progubernamental quisieron desde el principio quitar importancia a las heridas de Prim.
 
MINISTERIO DE LA GOBERNACION. El Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros ha sido ligeramente herido al salir de la. sesión del Congreso en la tarde de ayer por disparos dirigidos á su coche en la calle del Turco. Se ha extraido el proyectil sin accidente alguno, y en la marcha de la herida no hay novedad ni complicación.
Gaceta de Madrid, 28/12/1870
 
Desde que fueron conocidas las heridas que se infirieron anoche al noble conde de Reus, su casa ha estado constantemente invadida por todo lo más ilustre de Madrid, ansioso de conocer la importancia de las lesiones y de ser útil en aquellos momentos de tribulación. Hecha la primera cura, y estraidos cuatro de los ocho proyectiles que le penetraron en el hombro izquierdo y en el brazo y la mano derecha, operación que sufrió el general Prim con gran entereza, el ilustre enfermo quedó tranquilo.
La Iberia, 28/12/1870
En 2012 se colocó una placa en el lugar del atentado

Sin embargo parece falso que se hubiesen producido esas visitas. Según el examen del cuerpo realizado por la Comisión Prim en 2012 es muy probable que quedara inconsciente debido a un shock traumático y a la hemorragia que debió sufrir. Por las lesiones que presenta el cadáver tanto en la mano derecha como en el brazo izquierdo, al nivel del codo y del hombro, difícilmente podría haber realizado algún tipo de escrito o firma, incluso si hubiera estado consciente. Además el regente general Serrano había impuesto un férreo control para que nadie pudiese ver a Prim y saber el alcance de las heridas. Tan solo tenían acceso él mismo, el brigadier Topete al cual había nombrado presidente en funciones y el doctor Losada. Incluso la esposa de Prim tenía dificultades para verle. Años después, el juez García Franco contó su experiencia.
 
En los primeros momentos del crimen, yo, que desempeñaba el Juzgado del distrito de la Universidad, fui llamado por el presidente del Consejo de Ministros al palacio de Buenavista, donde estaba reunido el Gobierno, y por el señor Ministro de Gracia y Justicia se me ordenó la formación de la correspondiente causa contra los autores de las heridas graves del General Prim. El sumario—añade después—se inició bajo algunos datos, que nunca pude prever fuesen tan provechosos para el descubrimiento de los autores del crimen, y alentado por tales circunstancias, ellas me daban fuerzas para, hora tras hora, perseguir el bello ideal de los que se dedican con fe inquebrantable al cumplimiento de su deber. Llegaron en esto las diligencias á un estado, que para proseguirlas con éxito, necesitaba examinar al general Prim y reconocer sus heridas tomando base de estas dos importantes actuaciones para las subsiguientes que habían de engrosar las indicaciones que el sumario arrojaba. 
A pesar de insistir hasta con pesadez cerca del Consejo de Ministros, que se hallaba cerca del ilustre herido en el palacio do Buenavista, para cumplir la misión que el cargo de juez imponia, sin duda la gravedad del general ó el temor de causarle una molestia que pudiera empeorarlo, lo cierto es que no pude cumplir mi cometido. Desde entonces expuse reverentemente que siendo excepcionales las diligencias que yo formaba, debían acumularse á las incoadas por el Juzgado del Congreso, y ser éste el que obrase bajo una sola acción.
La Época, 13/08/1885
 
Al día siguiente del atentado el brigadier Topete en un discurso en el Congreso admitía claramente que no contaba todo lo que sabía.
 
El señor presidente del Consejo de Ministros, el general Prim, ha sido herido en el día de ayer; no sé sí es grave ó leve la herida, no lo quiero saber en este momento; aunque lo supiera, no lo diría desde este sitio [...] un atentado que por sus circunstancias, por los momentos en que ha ocurrido, por las precauciones que se han tomado para perpetrarlo, no tiene ejemplo en la historia de ningún país del mundo. Yo no lo quiero esplicar, porque no es este el momento de hacerlo, siquiera sea por consideración á su familia, por consideración á sus amigos y dejando aparte la cuestión política [...] porque los asesinatos de la manera que ha venido el de ayer, no se preparan en un momento, necesitan la preparación que este ha tenido, necesitan los ausiliares de que no me quiero ocupar en este momento. Yo tengo algún motivo para saber lo que durante estos últimos dias se predicaba en ciertos círculos y lo que se acordaba en ciértos sitios [...] Yo sé algo de lo que se ha acordado; pero desde aquí les digo á los asesinos del general Prim, á sus cómplices, á sus encubridores á los que hayan podido aplaudir después ese atentado, que hagan lo que quieran; que obren de la manera que gusten, que al presidente de esta Asamblea, que al gobierno de S. A., que á las Cortes Constituyentes hallarán dispuestos á decir lo que decían los Girondinos en la república francesa: ¡Viva la libertad!
La Época, 29/12/1870
Brigadier Juan Bautista Topete (San Andrés Tuxtla, 1821 – Madrid, 1885)

Casi dos meses después del atentado La Correspondencia de España reproduce un artículo del periódico inglés The Echo que publica una relación anónima, que dice proceder de un marinero norteamericano recién llegado a Londres desde Italia [!]. El periódico madrileño dice: hemos copiado estos pormenores más por curiosos que por verídicos, pues no se nos alcanza cómo había de estar tan bien enterado el marinero que llevó al periódico inglés estas noticias. Lo sorprendente es que un periódico estranjero publique datos más o menos aproximados á la verdad, y que aquí nos hallemos enteramente á oscuras. El relato, largo y bastante novelesco, entre otras cosas dice:
 
el plan de los conspiradores era, después de asesinar al general Prim en su carruaje, llevar en éste el cadáver a la plazuela de la Cebada, promover allí una insurrección, a la que se asociarían cierto número de soldados y oficiales, y formar una junta revolucionaria [...] Cuando el coche del general fué detenido [...] tres hombres por cada lado se acercaron lentamente al carruaje, y uno de ellos, bajo de estatura, ancho de hombros y de barba negra, rompió el cristal del coche con el estremo de su trabuco, y apuntando dentro, dijo al general: «Prepárate, porque vas á morir» [...] Los asesinos, oyendo la voz de Prim después de los disparos, y las de los ayudantes del general, creyeron que habían errado el golpe. Prim no había muerto, y de consiguiente no pudo llevarse a efecto la segunda parte del plan, que era apoderarse del carruaje y llevar a la víctima á la plaza de la Cebada [...] Los actores que tomaron parte ostensible en el crimen fueron numerosos. Eran en primer lugar, los que formaban la línea desde las Córtes á la calle de Alcalá, que dieron la señal con fósforos. Luego los que bebieron en la taberna con el cochero, y los que dispararon contra el carruaje de Prim. Luego otros que había en un carruaje allí cerca en la calle de Alcalá, que debían ir á otra plaza, llamada de Santo Domingo, tan pronto como oyeran las descargas, é iniciar allí también la insurrección; pero á estos, segun parece, les faltó el valor y no cumplieron su compromiso [...] Los asesinos se separaron inmediatamente después de consumado el atentado. Los principales bajaron por la calle de la Greda [actualmente los Madrazo] al Prado, y por el Prado á la calle de Atocha, que subieron hasta cierta distancia, y luego torcieron hacia una taberna en los barrios bajos de la plaza de la Cebada. Allí aguardaron los asesinos tranquilamente á sus compañeros, que debían reunirse con ellos. Luego que llegó el último, mandaron disponer la comida, y mientras todo Madrid estaba en la mayor escitación, ellos tomaban un suculento cocido con pié de cerdo, pan y vino [...] ¿Quién preparó y ejecutó el crimen? En primer lugar, ciertos personajes de opiniones políticas indefinidas en unión con ciertos demagogos de guante blanco de Madrid. Entre los asesinos había uno alto, tuerto, de cabellos claros. Este mismo hombre había, pocos días antes del asesinato, insultado á algunos de los voluntarios monárquicos de cierto distrito de Madrid en un sitio donde tenian costumbre de reunirse, llamándolos realistas, esclavos, y desafiándolos á que riñeran con él uno á uno. Este hombre de señas particulares, y bien conocido en los barrios bajos, seria un hilo importante para cualquier policía que no fuese la de Madrid.
La Correspondencia de España, 24/02/1871
 
En los días siguientes al atentado siguen apareciendo en la prensa mensajes tranquilizadores sobre el estado de Prim. Parece que el general Serrano quiere ganar tiempo para asegurarse de que controla la situación.
 
A pesar de que los batallones republicanos entregaron durante el dia de ayer gran número de armas, parece que anoche ofrecía algunas dificultades el desarme completo, porque algunos de los batallones estaban resueltos á aceptar la provocación del gobierno, sin embargo de las exhortaciones pacíficas del Directorio republicano. Con este motivo y en vista de que se notaba bastante agitación en los barrios de la calle de Toledo, se tomaron grandes precauciones militares, no permitiendo apenas el tránsito por la Plaza Mayor, ocupada por un batallón de voluntarios de la libertad. Se retiraron de sus puntos las parejas de orden público, y parece que se convocaron los batallones monárquicos de la Milicia ciudadana. Por fin hubo de hacerse oir la voz del Directorio republicano, y la noche ha pasado con tranquilidad, sin que hoy se haya notado mas agitación que la que naturalmente producen las actuales críticas circunstancias.
¿Se buscaba tal vez un pretesto para la aprobación del proyecto de suspensión de garantías constitucionales?
La Esperanza, 30/12/1870

Entrada al Palacio de Buenavista por la calle de Alcalá

El día 30 se produjo la muerte de Prim que fue inmediatamente conocida. Al día siguiente apareció el anuncio oficial en la Gaceta.
 
Anoche se esparció con la celeridad del rayo por todos los ámbitos de Madrid la noticia de que el señor general Prim habia sucumbido de resultas de sus heridas poco antes de las nueve. Las precauciones militares que se advirtieron en seguida confirmaron este triste suceso; los diputados se dirigieron apresuradamente al Congreso, y los exdiputados, que tienen derecho á penetrar en el salón de conferencias, se encontraron no poco sorprendidos de que se les prohibiera la entrada, sin adivinar qué causa pudiera motivar esta estraña medida. También estaba cerrada la tribuna pública, y sin embargo la vimos después poblada por algunas personas decentemente vestidas, que se nos dijo ser individuos de la Tertulia progresista. La sesión nocturna empezó poco despues de las diez, dándose desde luego la noticia del fallecimiento del señor general Prim.
La Época, 31/12/1870
 
Según se manifestó en el dia de ayer 30, la fiebre consecutiva a las heridas recibidas por el Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros seguía su curso regular y en armonía con la importancia de dichas heridas. Durante el mismo dia la fiebre adquirió mayores proporciones, como era consiguiente á los grandes destrozos causados por los seis proyectiles que en la mano derecha, en el codo-y hombro del lado izquierdo fracturaron la mayor parte de sus huesos, rompieron sus articulaciones y desgarraron los tejidos blandos que les rodean. La reacción febril que estos destrozos debian producir se reflejó de una manera violentísima en el cerebro, determinando un estado congestivo cuyas funestas consecuencias muy pronto se habían de señalar. El estado de esta entraña, ya tan perturbada por los asiduos trabajos mentales del ilustre General, no podía menos de infundir muy sérias alarmas [...] Como consecuencia de estos graves trastornos sobrevino una intensa congestión cerebral, que produjo en breves horas la muerte ocasionada á las ocho y cuarenta y cinco minutos de la noche de ayer.
Gaceta de Madrid, 31/12/1870
 
El brigadier Topete, como presidente del Consejo en funciones desde el momento del atentado, había acudido a Cartagena para recibir a Amadeo de Saboya que llegó a bordo de la fragata Numancia el día 30, el día que murió Prim.
 
El presidente del Consejo Sr. Topete, los ministros y generales cumplimentaron al duque de Aosta después de fondear la Numancia en Cartagena. Refiérese que el Sr. Topete saludó friamente al jefe de la escuadra, y que fué recibido inmediatamente por el futuro monarca. Dícese que en la primera entrevista del electo rey y el Sr. Topete, ambos permanecieron silenciosos un momento; silencio que interrumpió el segundo cuando cuenta de los motivos que autorizaban su presencia.
La Correspondencia de España, 01/01/1871
 
Después de un largo y penoso viaje en tren debido a la nieve y a las paradas en Albacete y Aranjuez, Amadeo de Saboya llegó a Madrid e inmediatamente se dirigió a la basílica de Atocha donde estaba expuesto el cadáver de Prim.
 
El rey se presentó sereno y tranquilo saludando con gran afabilidad á todas las persones. El regente díó el primer viva al rey, que fué contestado por todos los concurrentes [...] Después de descansar breves momentos en la estación la comitiva se puso en marcha, yendo el rey á caballo, a su derecha el regente, y detras ios directores de las armas, dirigiéndose á la basílica de Atocha, donde oró un momento y se encaminó después por el salón del Prado á las Córtes.
La Correspondencia de España, 02/01/1871
Amadeo de Saboya frente al féretro de Prim

Históricamente se ha señalado como principales sospechosos en este asesinato al diputado republicano Paúl y Angulo —enemigo declarado de Prim— como ejecutor material; Felipe Solís y Campuzano hombre de confianza del duque de Montpensier que sería quien financiaba la operación, y José María Pastor, jefe de la escolta del regente general Serrano. En 1876 el activo promotor fiscal Joaquín Vellando presentó el escrito de conclusiones fiscales donde decía:
 
...á pesar de los trabajos incesantes de este juzgado para llegar á inquerir quiénes sean los autores del asesinato, por mas que particularmente pueda tener el juzgado convencimiento, no resultan pruebas bastantes para designar los autores entre todos los procesados; pero se ha llegado á demostrar por lo menos la complicidad en este hecho de José María Pastor y Rafael Porcel y Blanca, bajo cuyo concepto son responsables criminalmente. Lo son también en concepto de autores por el delito de tentativa de asesinato José López Pérez, Estéban Saéz Loza, Martin Arnedo Fernández, José Genovés Brugués, Pedro Acebedo y D. Felipe Solís y Campuzano...
El Pueblo Español, 13/09/1876
1869. Gobierno provisional. De pie, de izquierda a derecha, Sagasta, Prim mirando a la cámara, Serrano y Topete

Según Pérez Abellán en su libro Matar a Prim, el sumario se tramitó hasta el 5 de octubre de 1877 que fue sobreseído.
 
Ayer tarde fué notificada la escarcelación á los presos en la cárcel del Saladero con motivo de la causa por asesinato del general Prim, Sres. Pastor, Acevedo, Porcel, Rodríguez y Alcina.
La Correspondencia de España, 06/10/1877
 
En 1878 solo quedaba un procesado por la causa sobre el asesinato de Prim.
 
Ayer mañana se verificó la vista de la causa por el asesinato del malogrado general Prim, en la que ha habido un incidente digno de llamar la atención, no habiendo asistido el abogado defensor de don José López. Después del informe del fiscal, en que éste pidió el sobreseimiento respecto del único procesado don José López, y su inmediata excarcelación, éste pidió la venia al tribunal para hablar, y concedida que lo fué, manifestó que convencido ya de que se le haría justicia completa, estaba dispuesto á hacer importantes revelaciones. Ei presidente del tribunal, oído esto, suspendió inmediatamente el acto.
La Iberia, 23/07/1878
 
José López, aquel procesado por la causa sobre el asesinato del general Prim, dijo ante la Audiencia dias atrás: «que si le garantizaban la vida hablaría» y con efecto, desde ayer se encuentra en el hospital herido de dos terribles puñaladas que recibió en el Saladero.
La Iberia, 15/09/1878
Antonio de Orleans, duque de Montpensier (Neuilly-sur-Seine, 1824 – Sanlúcar de Barrameda, 1890)

Sin embargo López sobrevivió. Sobre el asunto de los implicados que habían sido eliminados también escribió Paúl y Angulo en el folleto exculpatorio que publicó en Francia.
 
Seria curioso, sigue diciendo el señor Paúl, consignar como fué asesinado en la misma cárcel Ruperto Merino Alcalde, cuñado del citado López, y como murieron presos y heridos en el hospital otros tres encausados: José Ginovés, Clemente Escobar y José Roca; y cómo José Menendez falleció también á consecuencia de una paliza que le propinó al capturarle la Guardia civil, porque era tartamudo y no contestaba claro; y cómo fué asesinado de tres trabucazos, al llegar á su pueblo después de excarcelado, Tomás García Lafuente; y como fué asesinado también, en la misma cárcel del Saladero, Mariano González, después de haber sido excarcelado y siendo empleado temporalmente en ella.
El Imparcial, 09/01/1886
General  Francisco Serrano, duque de la Torre (San Fernando, 1810 – Madrid, 1885)

Se averiguó que vinieron sicarios de La Rioja, Valencia y Sevilla; de algunos de ellos se perdió la pista en México y Argentina. Todos los que sabían algo de este complot callaron. Valle-Inclán escribió sobre el conde de Romanones:
 
El conde de Romanones conoce, acaso como nadie, todo el misterio que oculta el asesinato del general Prim. Sabe tantas cosas que se asusta sólo de pensar en ellas, y le tiemblan las carnes con el temor de que algún día no pueda vencer la tentación de poner paño al púlpito. El conde de Romanones, como todo buen narrador, conoce la deliciosa fruición de desvelar secretos. ¡Y el diablo es tan enredador, y tan enlabiador, y tan buen compadre del conde de Romanones!...
AHORA, 02/07/1935
 
El conde de Romanones sobre Sagasta:
 
Una tarde del verano del 89, en San Sebastián, siendo huésped de don Manuel Alonso Martínez, ministro de Jornada a la sazón, con quien me unieran lazos de los más estrechos, en una pequeña tertulia que a su alrededor se formó, alguien recordó la muerte de Prim. Sagasta, que parecía abstraído y muy lejano de la conversación que se mantenía, como si despertara de un sueño, dijo: "Si ustedes supieran..." Y sin transición cerró los labios. Vanos fueron los requerimientos con que se le acució para que hablara; se negó en absoluto, mostrándose contrariado y arrepentido, quizá por primera vez en su vida, de haber dicho más de lo que quería.
AHORA, 24/07/1935
 
Galdós sobre Paúl y Angulo:
 
Es posible que no haya sido Paúl y Angulo... Es posible... Pero esas cosas no pueden decirse... En este episodio me hubiera gustado hablar de los negreros que financiaron la revolución... Luego Cánovas los hizo senadores vitalicios y títulos del reino... Tenia muchos datos, pero está todo tan reciente. Cuando publiqué "Narváez" recibí una carta llena de majaderías y ridículas rectificaciones del duque de Valencia. A Paúl y Angulo yo le conocí... Poco, pero le conocí. Don Nicolás Estévanez me ha escrito. Tampoco cree que haya sido el autor del asesinato. Para don Nicolás han sido los alfonsinos... Pero todo está tan reciente que no puede decirse...
AHORA, 20/09/1935
José Paúl y Angulo (Jerez de la Frontera, 1842​ – París, 1892)

Pío Baroja en sus memorias:
 
… un día, por la tarde, hacia 1905 o 1906, acompañé a Galdós por las calles de Carranza y Luchana, y me contó una serie de detalles muy curiosos de gente que había intervenido en el asesinato de Prim: policías, masones, revolucionarios, aventureros y amigos de Montpensier y dos o tres contratistas de obras, que luego pasaron a ser editores, […] años más tarde Galdós publicó su España trágica. […] De cuanto me había contado no decía nada.
Pío Baroja. Desde la última vuelta del camino
 
Unos meses después de morir Galdós, Roberto Castrovido publicó un artículo inverosímil titulado "En la calle del Turco mataron a Prim ..." en el que dice que presentó los asesinos supervivientes al escritor.
 
Para saber por qué y cómo mataron a Prim, leed el Episodio Nacional La España Trágica. Ahí está. Para escribir ese Episodio me buscó D. Benito, y quiso que le acompañara a ver y oír a los tres matadores de Prim que vivían entonces. Conocí a cinco [...] Don Benito Pérez Galdós gustaba de los documentos humanos y vivos más que de libros y papeles para escribir sus Episodios Nacionales. Para su primera serie se valió de hijos y nietos de guerrilleros, marinos, militares, héroes de la guerra de la Independencia, mártires de Madrid, Zaragoza y Gerona. Para escribir las otras series encontró supervivientes. Los hacía hablar. Los interrogaba hábilmente. Y sobre lo que oía levantaba el monumento de sus Episodios Nacionales.
La Voz, 16/08/1920
Benito Pérez Galdós en el jardín de su casa

Cánovas —que a su vez fue asesinado por el anarquista Michele Angiolillo en 1897— resumió la cuestión durante una conversación con Castelar:
 
En una de las comidas celebradas en la Huerta hablaba Castelar de Historia contemporánea, y decía:
—Estos episodios de la historia contemporánea no los tienen presentes muchos que en cambio se saben de memoria toda la historia antigua. ¿Quién mató á César? Bruto... Nadie lo ignora. Pero nadie sabe quién mató á Prim...
Cánovas le interrumpió diciendo:
—Eso puede que alguno lo sepa también. Quien positivamente lo ha ignorado hasta ahora es la justicia...
La Época, 26/05/1899
 
Con motivo del bicentenario del nacimiento de Prim, en 2012 se formó la llamada Comisión Prim de Investigación dirigida por el periodista Francisco Pérez Abellán, que llevó a cabo una serie de estudios médico forenses del cuerpo momificado del general. Se sabía que el cuerpo de Prim había sido tratado para ser expuesto en la Basílica de Atocha durante los tres días de luto oficial antes de su inhumación. Además, en 1971, cien años después del atentado, se abrió el sepulcro con objeto de trasladar el mausoleo al cementerio municipal de Reus, su lugar de nacimiento. Ya en ese momento se pudo comprobar que el cuerpo se mantenía incorrupto.
 
El doctor Simón ha sido el encargado de embalsamar el cadáver del general Prim, cuya operación ha practicado esta mañana por el sistema de inyeccion.
La Correspondencia de España, 31/12/1870
 
Al abrir el féretro apareció el cadáver con ojos de cristal y vestido con el uniforme de gala de capitán general. La Comisión hizo impactantes fotografías de lo hallado.
El estudio médico legal fue realizado por la Dra. María del Mar Robledo y D. Ioannis Koutsourais.
 
Del minucioso examen forense del cadáver Robledo y Koutsourais, deducen una secuencia de hechos sensiblemente diferente a la versión oficial. Según sus investigaciones, lo mas probable es que el General quedase inconsciente en el momento del atentado debido al dolor y la pérdida de sangre que le causaron las heridas. A su llegada al Palacio de Buenavista, y en contra de la versión oficial, el General no recibió atención médica de ningún tipo y los emplastes que presenta el cadáver no son sino reconstrucciones hechas en el embalsamamiento para dar consistencia al hombro y la mano derecha. Sorpresivamente, además, la momia presenta una herida de arma blanca en la zona superior de la espalda y un profundo surco en el cuello que, lejos de estar relacionado con la ropa que llevaba puesto el cadáver, es compatible con “las lesiones externas características de un estrangulamiento a lazo, siendo esta modalidad de estrangulación de carácter homicida”. Aquella noche era la última oportunidad para matar a Prim, antes de la inminente llegada del Rey Amadeo. Pese al amplio despliegue operativo que organizaron los asesinos, el atentado de la calle del Turco falló y eso era algo que los conjurados no se podían permitir. Así que le remataron, primero acuchillándole por la espalda con una bayoneta y después estrangulándole para evitar así que quedara ningún cabo suelto. Por supuesto nunca recibió atención médica, porque nunca estuvo en el ánimo de quienes le rodeaban salvar su vida.
RAMHG. Valentín de Céspedes Aréchaga. El asesinato de Prim. Revisión de algunos aspectos de lo publicado
 
La Sociedad Bicentenario General Prim 2014 decidió conocer si era cierta la teoría del estrangulamiento, así que contactó con la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense para que volviera a hacer un análisis de la momia de Juan Prim. Tras un estudio exhaustivo, los responsables complutenses presentaron los resultados de su estudio en una rueda de prensa en la Facultad de Medicina de la UCM.
 
La principal conclusión del estudio es que las marcas que presenta el cuello se corresponden con fenómenos post-mortem, debidos a la presión ejercida de forma prolongada, tras la muerte, por la vestimenta. José Antonio Sánchez, director del Museo de Antropología Forense y Criminalística, explicó que en las muertes con lazo suele haber fractura en tiroides y en el cartílago cricoides, algo que no se ve en Prim. Igualmente, Bernardo Perea, médico forense de la Escuela de Medicina Legal, aseguró que no existen signos radiológicos de aplastamiento de ningún tipo, y que lo único que se ve son lesiones traumáticas producidas por armas de fuego. Pérez Abellán, presente en la rueda de prensa, protestó de malas maneras por los resultados, pero cuando terminó la presentación, en lugar de hablar con los científicos, se marchó airado perdiendo una oportunidad de defender su, ahora endeble, hipótesis.
Tribuna Complutense, 30/01/2014

Proyectos para el Centenario del Descubrimiento en 1892

Albert Bierstadt. Desembarco de Colón
 
En 1887, faltando solo cinco años para el IV Centenario del Descubrimiento de América, todavía no se había pensado nada concreto sobre cómo celebrarlo. Tuvieron que ser las noticias llegadas de Estados Unidos las que sirviesen de impulso.

Á mediados de 1887 súpose que la América sajona se apercibía á conmemorar el aniversario del descubrimiento, y tal noticia causó en España una emoción en que se mezclaban la pena y el orgullo [...] Desde 1883 acariciábase tal pensamiento, enunciado por los Sres. D. Martín Ferreiro y D. Patricio Ferrazón, y acogido al punto por la benemérita Unión Ibero-Americana. Es lo cierto, no obstante, que la aspiración general manifestada en ocasiones y por conductos distintos no se había concretado en proyecto alguno, de realización posible é inmediata. El estímulo venido de afuera, tocando en la fibra más delicada de la conciencia nacional, determinó un generoso movimiento y dió motivo á que se resolviese en obra de pocos días una cuestión que de otra suerte tal vez hubiera seguido durante meses y años puesta en terrenos de litigio y sometida á penosas incertidumbres.
El Centenario, Tomo I, 1892

Unos meses después, el 28 de febrero de 1888, se creó la comisión oficial para conmemorar el Descubrimiento cuya primera reunión —para constituirse— tuvo que esperar hasta el mes de abril.

Ayer tarde á las tres se han reunido bajo la presidencia del Sr. Sagasta, como jefe del gobierno, la comisión organizadora del centenario de Colon. Su objeto ha sido constituirse, acordando que en las ausencias del presidente del Consejo ejerza las funciones de tal el primer vicepresidente duque de Veragua. Han sido también nombrados secretarios D. Juan Valera y D. Facundo Riaño.
La Correspondencia de España, 17/04/1888

En aquellos momentos se daba por hecho que habría una Exposición Universal en Madrid, aunque no quedaba mucho tiempo para organizar grandes eventos.

El entusiasmo producido por el pensamiento de la Exposición universal que ha de verificarse en Madrid para el 12 de octubre de 1892, cuarto centenario del descubrimiento de América, puede calcularse por el ofrecimiento del señor de Paradela al presidente Sr. Taviel de Andrade, de 200.000 pies de terreno que lindan con el Retiro por Atocha y que completarán por aquel lado las instalaciones. El Sr. Taviel ha aceptado esta donación graciosa y con la cual los gastos de la exposición disminuirán notablemente, contribuyendo á su engrandecimiento y hermosura. Parece que iguales donaciones se van á ofrecer de los terrenos que rodean al Hipódromo.
La Correspondencia de España, 12/04/1890

Había que hacer algo grandioso. Desde hacía muchos años el arquitecto José Marín Baldo venía diseñando un conjunto monumental dedicado a Colón que mediría 100 metros de lado y 59 de alto. Las dimensiones impedían erigirlo en ninguna de las plazas que había en Madrid en aquella época, así que proponía abrir un nuevo espacio en el ensanche de la ciudad, bien en la prolongación de la calle de Alcalá o en el Retiro. La plaza constaría de un diámetro de 400 metros y una superficie de unas 12,5 hectáreas, casi 13 campos de fútbol, con calles de 37 metros y edificios con soportales. El proyecto había sido presentado a la reina que tuvo que rechazarlo porque el coste era inasumible. Sin embargo los planos fueron presentados en la Exposición Universal de Filadelfia donde el proyecto obtuvo uno de los cinco premios que se otorgaban a arquitectos. El proyecto también fue presentado en la Exposición de Bellas Artes de Madrid.

Obra de tan colosales proporciones, bien merecía artículo aparte pero ni somos competentes para ello, ni lo colosal nos atrae por sí solo. Lo que hallamos mejor en esta obra, es el dibujo en que está presentada la sección del proyecto, que revela una gran habilidad [...] El principal defecto que lo halla el vulgo, entre el cual nos contamos, es el de ser irrealizable. Y aun cuando algún poderoso de la tierra, ó algunos poderosos, si se consideraba como obra internacional, se decidieran á ejecutarla, se tropezaría con el inconveniente de que no podría verse en conjunto, pues la distancia que sería preciso buscar no permitiría apreciar muchas cosas [...] A trueque de perder una obra que pudiera ser muy notable, si se hallara campo para colocarla y capitales para construirla, hubiéramos preferido que lo que se ha empleado en el proyecto se gastara en levantar un monumento á Colón mas modesto, pero mas realizable.
La Época, 12/02/1867
Proyecto de José Marín Baldo para monumento a Colón
 
Por su parte la revista "La Ilustración española y americana" presentó otro colosal proyecto.

El prodigio de construcción de hierro con que dotó á París en 1889 el ingeniero M. Eiffel, resolviendo problemas de diversa clase, ha despertado vanidades nacionales [...] nuestro compatriota arquitecto bilbaíno P . M. Alberto de Palacio concibió el proyecto de erigir un monumento á Colón, digno de la incomparable gloria del inmortal descubridor de América [...] Figuraos la colosal esfera montada sobre su base, de 80 metros de altura, coronada en su Norte por la carabela que condujo á Colón al Nuevo Mundo, y tendréis ante vuestra imaginación el más soberbio monumento que han ideado los hombres, resplandeciendo á la luz del sol con los colores de los continentes, mares é islas de la esfera terrestre; dividida por su Ecuador, consistente en una plataforma de 14 metros de ancho al exterior y un kilómetro de longitud; surcada por majestuosa espiral en el hemisferio Norte, que se desarrolla por la vía de 3,000 metros que desde el Ecuador conduce al Norte; brillando durante la noche con las líneas de luz que perfilan los continentes é islas, y arrojando sobre una populosa ciudad torrentes de claro fulgor; envuelta en brumas ó acariciada por las nubes, empequeñeciendo siempre con su inmensa mole á los edificios hasta hoy considerados como gigantescos; tendréis una ligera idea de esta creación soberbia de la industria moderna, en cuyo enorme seno hueco caben, como dijes en su estuche, las dos grandes pirámides de Egipto, la esfinge y los colosos [...] En la base, y bajo majestuosa rotonda central, se colocará una estatua gigantesca del gran descubridor, rodeada de los navegantes, conquistadores y misioneros que hicieron fecundo su descubrimiento...
La Ilustración española y americana, 30/08/1890

Las medidas del gigantesco monumento que da la revista parece que tienen como fin superar a la torre Eiffel. Diámetro de la esfera: 300 metros; elevación de la esfera sobre el suelo: 80 metros; altura total del monumento incluyendo una carabela en la cúspide: 400 metros. A continuación, la revista explica el plan económico.

Todo esto con absoluta separación é independencia de los lugares de recreo, tales como paseos, cafés y restaurants destinados á la multitud de más de cien mil personas que pueden visitar á la vez el monumento, y sin impedir en lo más mínimo la marcha ordenada de ascensores y tranvías [...] Siendo el negocio el estímulo más poderoso y único para la realización de estas asombrosas obras modernas, y contando con la excepcional curiosidad que ha de despertar en las gentes un monumento que á tan nuevos espectáculos é impresiones se presta, podemos hacer el cálculo siguiente: caben en él más de 100.000 personas, y pagando de entrada, como en la torre Eiffel, 5 pesetas, cada lleno producirá 500.000 pesetas, por lo menos, quedando en esta forma reintegrado el capital en sesenta y dos días de lleno, y esto sin contar con los distintos rendimientos de sus dependencias, como cafés, restaurants, etc., puesto que e! presupuesto total, comprendiendo máquinas elevadoras y todo género de aparatos, es de 31 millones de pesetas.
La Ilustración española y americana, 30/08/1890
Proyecto de Alberto de Palacio para monumento a Colón en el Retiro detrás del Palacio de Cristal
 
Este proyecto quedó en mera propuesta y parece que ni siquiera llegó a considerarse de forma oficial. En esas fechas las autoridades municipales ya debían estar pensando en otro proyecto para el parque del Retiro: la construcción de una nueva casa consistorial a la que el proyecto llamaba palacio municipal.

Los planos del palacio municipal que se proyecta construir en los Jardines del Buen Retiro, han sido examinados por el Ayuntamiento. Tan luego se reúnan las Cortes, nuestra corporación municipal solicitará la autorización que necesita para proceder á la tala y comenzar la construcción del edificio. Las Casas Consistoriales de la Plaza Mayor y de la Plaza de la Villa se sacarán á subasta y con el importe de esta se contribuirá á sufragar los gastos que ocasione la construcción. El edificio será de magnífica fachada y capaz para que en él se instalen todos los servicios del Municipio.
La Unión Católica, 22/01/1891

Finalmente, recordando el éxito de visitantes en 1887 de la Exposición sobre Filipinas en el Retiro, se puso en marcha en el parque otra exposición para el centenario, la Exposición Agrícola e Industrial.

Los planos de la futura Exposición, debidos al inteligente arquitecto Sr. Grases, reúnen todas las condiciones apetecibles bajo el punto de vista estético y práctico, y no nos parece que aventuramos nada al asegurar que será la Exposición agrícola é industrial uno de los principales atractivos que ofrecerá Madrid á los que nos visiten con motivo de las fiestas del Centenario [...] La verdad es que el lugar elegido para asiento de la Exposición es único. Las grandes avenidas del Parque de Madrid [Retiro] dan espacio más que sobrado para las instalaciones, y los jardines laterales proporcionan un fondo sin ejemplar, sobre el que han de destacar con gallardía suma las artísticas edificaciones proyectadas [...] Se proyecta también un gran edificio adosado al gran estanque, que será un verdadero monumento artístico [...] La Junta directiva de la Exposición se propone celebrar en los meses que dure el Certamen grandes fiestas y proporcionar atractivos á los visitantes. A este fin ha mandado traer de Venecia una preciosa góndola, que se halla ya en Barcelona, para S. M. ; va á construir una carabela idéntica á la Santa María, que flotará en las aguas del estanque grande; en éste se darán veladas artísticas magníficas, se celebrarán concursos internacionales de fuegos da artificio etc., etc.
La Iberia, 21/04/1892

Las obras de la primera galería general quedarán terminadas en los primeros días de Mayo, en cuya fecha se estarán construyendo varios pabellones é instalaciones particulares, figurando entre los primeros dos magníficos que se levantarán respectivamente para las islas de Cuba y Puerto Rico, y otro que ya ha encargado la provincia de Baleares; y entre las segundas gran número de diversos comerciantes y fabricantes españoles [...] los planos de otras obras importantes que se van á realizar en el recinto de la Exposición, tales como un precioso y artístico pabellón destinado á SS. MM. y AA., otro para la prensa, un magnífico restaurant y una vaquería-modelo.
La Unión Católica, 22/04/1892
Palacio de Velázquez en el Retiro construido para la Exposición Nacional de Minería de 1883
 
Una parte de la prensa inició una campaña contra este proyecto que consideraba perjudicial porque privaba al pueblo de Madrid de la mejor parte del Retiro. Se dijo que se habían talado árboles y que algunas estatuas habían sufrido daños. El asunto se discutió acaloradamente en el Congreso.

Los diputados que suscriben ruegan al Congreso se sirva aconsejar al gobierno de S. M. la conveniencia de impedir por cuantos medios le concedan las leyes ordinarias interpretadas en el mas lato sentido que pueda darse al art. 84 de la Constitución, la concesión otorgada con motivo del Centenario del descubrimiento de América de terrenos del Parque de Madrid para fines que, á juicio de los firmantes, no sólo no están comprendidos, sino que contrarían el decreto de 6 de Noviembre de 1868 elevado á ley por las Cortes Constituyentes, cediendo al Ayuntamiento de Madrid la antigua propiedad de la Corona, denominada Real Sitio del Buen Retiro.
El Imparcial, 01/05/1892

La polémica también estaba en el ayuntamiento. En la sesión municipal de 4 de mayo de 1892 se dio lectura á la siguiente proposición:

Los concejales que suscriben proponen al ayuntamiento se sirva acordar que no habiéndose cumplido por el concesionario de la Exposición que se intenta celebrar en el Retiro, la condición inexcusable que se le impuso, obligándole á presentar los planos y proyectos de las obras que hubiere de realizar, para que fueran previamente aprobados, se le ordene que reponga los paseos del Parque de Madrid al ser y estado que tenían antes de los trabajos comenzados, y no se le permita iniciarlos de nuevo ni practicar en aquéllos la menor alteración hasta tanto que presente los referidos planos y proyectos, determinando el emplazamiento de cada una de las instalaciones, y después de examinarlos con la detención debida, atendiendo á que no se prive al pueblo da Madrid del tránsito libre y expedito por sus paseos predilectos del parque, le sean aprobados conforme establece la concesión.
El Siglo Futuro, 05/05/1892

El ayuntamiento, muy presionado, se vió obligado a suspender las obras y multar al concesionario, Sr. Alba Salcedo, con 500 pesetas por no tener las obras dirección técnica. Después le propuso considerar otros terrenos dentro del Parque —probablemente el Paseo de Coches— para celebrar la exposición. El ayuntamiento dió ocho días de plazo para deshacer todo lo hecho hasta la fecha, pero debió parecerle que el concesionario remoloneaba porque dos días antes de cumplirse el plazo otorgado envió a los operarios de la Villa para que destruyesen los armazones levantados. Posteriormente no debió llegarse a un acuerdo para la instalación de la exposición en otros terrenos porque la Exposición Agrícola e Industrial no se celebró.

La oposición a este proyecto se debía al lugar de la celebración no al proyecto en sí, porque todos pensaban que en 1892 debía celebrarse algún tipo de exposición, como la Exposición Hispano-Lusitana, otro proyecto que tampoco cuajó. No sabemos el lugar de celebración previsto porque la noticia no lo dice.

Exposición Hispano-Lusitana. Se celebrará en esta corte, con motivo de los festejos para solemnizar el cuarto Centenario del descubrimiento de América. Concurrirán á ella las diferentes provincias peninsulares y uItramarinas de España y de Portugal, construyendo cada una un pabellón propio, dispuestos de suerte que formen una calle que se llamará de las Provincias, ó dos calles en cruz, una de España y otra de Portugal, con una plaza en el punto de intersección, con tal arte que, junto á los productos manufacturados de Barcelona, se vean los de Oporto v Covilha, y frente á las riquezas de Angola y Mozambique las de Cuba y Filipinas. La Comisión organizadora, que de acuerdo con la central del Centenario viene trabajando en el proyecto, ha enviado ya circulares á todas las provincias, convocándolas por medio de las principales autoridades y personas de mayor significación á secundar sus esfuerzos, y continuará en sus propósitos, en vista de las halagüeñas contestaciones que recibe. En Madrid, este patriótico proyecto ha sido acogido con verdadero entusiasmo, no sólo por el señor Rodríguez San Pedro y por el presidente de la Diputación, señor La Presilla, que han ofrecido á la Comisión su valioso concurso, sino también por algunas importantes Sociedades que formarán el pabellón madrileño, poniendo sin duda alguna á gran altura el crédito de la industria y del comercio de la corte de España, apreciado, por lo general, en mucho menos de lo que vale. Anoche á las nueve se reunió la Comisión organizadora de dicha Exposición para adoptar acuerdos de importancia.
La Época, 14/04/1891
Las tardes del Retiro. La Ilustración Española y Americana
 
También ocuparía un amplio espacio otro proyecto de carácter grandioso por su arquitectura. Su autor, que no ve problemas de financiación, tampoco propone un lugar para su instalación.

Entre los proyectos que se han presentado á la comisión del Centenario de Colón, figura el de instalar las exposiciones en edificios que simulen al exterior alguna de las maravillas del mundo, colocadas unas frente á otras, formando espaciosa plaza, y en él centro la estatua de Colón ó de la Fe sobre edificio á propósito, dominando en altura á todos. Los gastos no excederían en este caso de los presupuestos para otras construcciones al objeto, sin perjuicio de poder utilizar los de obras publicas, puesto que después de celebrarse las exposiciones podían servir para ministerios, direcciones, museos, etc.
El Imparcial, 18/01/1891

El tono épico solía ser corriente en las propuestas que se presentaban. Llama la atención que además aparecen cuando ya queda poco tiempo para el centenario por lo que no daría tiempo para construirlas.

Creemos que así como se ha dispuesto la erección en Granada y Barcelona de dos monumentos alusivos á la unificación de la nacionalidad española y al descubrimiento del Nuevo Mundo, podría y aun debería erigirse en Madrid un grandioso edificio, que fuese como templo consagrado á la ciencia geográfica, en la que dió Colón aquel paso de gigante, y á la que puso el sello con su viajo, legendario casi, por la temeridad de la empresa, Juan Sebastián de Elcano, circunnavegando el planeta por la vez primera. Ese edificio, dedicado también á biblioteca y gabinete de geografía, hidrografía, astronomía y geodesia, se llamaría «Instituto geográfico colombino» y debería lucir sobre la balaustrada de su frente las estátuas del padre Marchena, Martín Alonso Pinzón, Vasco de Gama, Magallanes y Elcano; ostentando, allá en lo más alto de su cúpula central, la estátua de Cristóbal Colón, como signo elocuente de la gratitud nacional presentado á las venideras generaciones, en homenaje del inmortal navegante que nos dió el timbre de gloria más alto entre los pueblos quo han concurrido á la obra de la humana civilización.
La Libertad, 30/04/1890

Por último hay un proyecto del que sí sabemos dónde se pensaba desarrollar: en el río Manzanares. Aprovechando que desde hacía años se venían estudiando varios proyectos y presupuestos para el encauzamiento o canalización del Manzanares, Juan Bautista Díaz presentó en el registro del ayuntamiento una memoria descriptiva para tomar parte en los festejos del Centenario de Colón. Lo describía como un proyecto para salubridad y embellecimiento de Madrid y navegación á vapor, creando además beneficios generales y rendimientos á perpetuidad. Proponía dragar el río para hacer un canal navegable desde el Puente del Rey hasta el puente del ferrocarril de Madrid á Alicante, Valencia y Andalucía.

Traeremos á dicho canal tres buques á vapor, ya de hélice ya de ruedas, de una eslora máxima de treinta metros, propios para la navegación de ríos, aparejados en goleta; los cuales se destinarán durante el período de festejos, á la condución de pasajeros de un punto á otro cualquiera del canal [...] Para la votadura [sic] de los tres buques é inauguración del canal, las gestiones que ya tenemos hechas [...] á fin de conseguir que cada una de las Naciones del Continente Americano y las Europeas y Asiáticas, asi como también alguna Africana, envíen al rio Manzanares en Madrid, un pequeño buque á vapor propio para navegar por rio de calado de tres metros y aguas de leve densidad, y por este medio realizar, que el día del Cuarto Centenario de Colón, al pie de los muros de la Capital de España, estén representadas en las aguas todas la Naciones, presentándose una numerosa flota de pequeños buques á vapor, en que ondeando los pabellones de todos los países de aquende y de allende los mares, saluden en la noble España la gloriosa página escrita por el inmortal navegante Cristóbal Colón [...] El buque, cuya construcción tenemos contratada y que ha de ser armado, bendecido y votado [sic] en las aguas del Manzanares, término jurisdiccional de Madrid, izará en su palo mayor el pabellón Español y en el de mesana el de Castilla; será comandado por el que subscribe y hará de Almirante, mandando las evoluciones que ha de ejecutar toda la flota.
Memoria descriptiva para tomar parte en los festejos del Cuarto Centenario de Colón verificando la limpia de una trayectoria parcial del río Manzanares para... Establecimiento tipográfico de El Liberal. 1892

Vista del embarcadero del Real Canal de Manzanares

Si se quiere atraer visitantes extranjeros hacen falta buenos hoteles. En estos años ya se nota la carencia de hoteles de lujo para alojar a los visitantes más adinerados, una necesidad que será acuciante en el futuro cuando haya que alojar a los invitados a la boda de Alfonso XIII y para ello se construyan el Palace y el Ritz. Pero Madrid todavía no contaba con esos hoteles y para el centenario surgen dos propuestas.

En el programa que la Sociedad IberoAmericana tiene en estudio para preparar con gran solemnidad la celebración del que será el más famoso de los Centenarios, aparece, según mis últimas noticias, la creación del Instituto Ibero-Americano y de un Museo Comercial. Ambos importantes proyectos pudieran combinarse con uno de los que he tenido la honra de someter á la Junta Nacional del Centenario. Me refiero á la construcción de un Gran Hotel en Madrid, para inaugurarse el 12 de Octubre de 1892: en el Archivo de 8 de Febrero último se publicó el referido proyecto con todos sus detalles. El Instituto, el Museo y el Hotel de América ó Colombia, ¿no podrían formar un solo y grandioso edificio? Así tendría un carácter monumental para conmemorar el acontecimiento que llenó de gloria imperecedera á España, y se elevaría también á Colón un monumento digno de su grandeza [...] Todo el confort, el lujo de París, Londres ó Nueva York, á que los hispanoamericanos están acostumbrados cuando van á aquellas capitales, lo encontrarían en el gran hotel de América ó Colombia, lo que hoy, por regla general, no puede ofrecerse en Madrid [...] Edificándose el hotel con las condiciones requeridas y en sitio céntrico, como el del solar de la casa de Riera en la calle de Alcalá [actual Círculo de Bellas Artes], ó en los que quedarán con el derribo del palacio de Medinaceli [actual Hotel Palace], podría arrendarse la parte destinada á hotel y formarse con sus rentas un capital consagrado á sostener con el brillo y la holgura que deben tener, el Instituto Iberoamericano y el Museo Comercial.
Archivo diplomático y consular de España, 16/07/1890

En su próxima sesión el ayuntamiento tendrá que discutir una proposición suscripta por la Sociedad internacional de coches camas y grandes expresos europeos, pidiendo á la corporación municipal la concesión de los terrenos situados en la esquina de la calle de Alcalá y del Prado, donde en la actualidad se encuentra el teatro Felipe, para construir un hotel con fachada monumental que haga pendant al edificio del Banco. Comprométese la empresa constructora, á cambio de la concesión gratuita de dichos terrenos durante sesenta años, á edificar un hotel en cuya construcción no invertirá menos de tres millones de pesetas, y un millón más en muebles y demás instalaciones. Al cabo de estos sesenta años, el hotel y todas sus dependencias pasarían á ser propiedad del Ayuntamiento, que se encontraría así, sin gasto alguno, dueño de un edificio que podría utilizar subarrendándole ó destinándole á otro objeto. La empresa reclama la urgencia para la discusión de este proyecto, pues caso de aprobarse, piensa dar tal impulso á las obras, que sería inaugurado el Gran Hotel del Prado en vísperas de la Exposición del Centenario.
Diario oficial de avisos de Madrid, 16/10/1891 
Teatro Felipe donde actualmente está el Palacio de Cibeles
 
Este último proyecto fue objeto de un gran debate en la prensa. El teatro Felipe era un pequeño teatro de verano, donde se representaban zarzuelas, que estaba situado rodeado de árboles en la esquina donde actualmente se encuentra el Palacio de Cibeles, sede del ayuntamiento. En aquella época el parque del Retiro llegaba hasta Cibeles, por lo que esta propuesta para construir un hotel allí suponía ceder gratuitamente una parte del parque para un negocio privado, una operación que además no proporcionaba ingresos al ayuntamiento. El teatro Felipe fue pronto derribado y los árboles adyacentes talados, aunque finalmente el hotel no se construyó y una parte del espacio liberado se dedicó a ampliar la plaza de Cibeles.

Madrid ya tenía un monumento a Colón que había sido costeado por un grupo de aristócratas y que iba a ser inaugurado por Alfonso XII el 4 de enero de 1886, pero la muerte del rey en noviembre de 1885 suspendió la ceremonia y el monumento quedó sin inaugurar. Un periódico nos cuenta una curiosa peripecia por la que pasó el mármol de la estatua.

Esta estátua tiene su historia. Se «sacó de puntos», como dicen los estatuarios, en Sarrara: envióse de alli á Génova, y en Génova se embarcó en un barco de vela (por no poder ir en vapor) con rumbo á Valencia. Estalló por entonces una violenta borrasca, y el barco, juguete de las olas, permaneció largo tiempo en el mar sin que supiese su paradero. Por fin llegó sana y salva á puerto, y ahora va á ser terminada por el mismo autor de la estátua, señor Suñol.
La Correspondencia de España, 22/01/1884
Monumento a Colón en el centro de la plaza
 
Parecía que la celebración del cuarto centenario del descubrimiento era la ocasión propicia para la ceremonia de inauguración, pero por motivos desconocidos no se realizó entre los actos del centenario, quizá porque no tenía sentido inaugurar un monumento que ya llevaba varios años instalado en la plaza de Colón; sin embargo la entrega del monumento al ayuntamiento se hizo el 12 de octubre de 1892 pero de una forma casi clandestina. Aquel día por la tarde durante la solemne sesión municipal en el ayuntamiento el alcalde la dio a conocer.

El Sr. Bosch manifestó que una comisión compuesta de personas pertenecientes á la nobleza española le había hecho entrega por la mañana de la llave de la verja que rodea al monumento de Colón levantado á expensas de la nobleza á la entrada del paseo de la Castellana.
El Siglo Futuro, 13/10/1892

La situación financiera de España no permitió la organización de una gran Exposición Universal como la que se iba a celebrar en Chicago en 1893. Para los actos del cuarto centenario en Madrid no se levantaron edificios monumentales ni se realizaron reformas urbanísticas. Algunos edificios en construcción como el de la Bolsa o el de la Real Academia Española no consiguieron estar terminados a tiempo para el centenario. En 1891 comenzaron las obras de explanación y ampliación de la plaza de Cibeles pero el traslado de la fuente al centro de la plaza no se efectuó hasta 1895. El traslado de la fuente de Neptuno al centro de su plaza no se hizo hasta 1898.
El Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales en obras
 
Los principales actos del centenario en Madrid fueron las exposiciones y los congresos. La Exposición Histórico-Americana y la Exposición Histórico-Europea, que se refundieron posteriormente en la Exposición Histórico-Natural y Etnográfica, tuvieron lugar en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales —que no estaba entonces completamente finalizado— Este edificio actualmente alberga la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico Nacional. La Exposición Internacional de Bellas Artes fue en el Palacio de la Industria y de las Artes que actualmente alberga el Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid. Los numerosos congresos que se celebraron durante el centenario tuvieron asiento en edificios ya existentes.